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WhatsApp y Google "marcan" la salud

La aplicación de mensajería es la primera vía de difusión de los bulos sanitarios; el navegador es la principal fuente de información para los pacientes

WhatsApp se ha convertido en el principal canal por el que circulan los bulos de salud, desbancando a las redes sociales. Su inmediatez y su enorme alcance convierten a esta aplicación de mensajería en el canal idóneo para difundir cualquier información.

Esta es una de las conclusiones del "III Informe EHON (eHeath On). Dr. Google" editado por el Instituto #SaludsinBulos y elaborado a partir de las respuesta de más de cuarenta representantes de sociedades científicas, organizaciones de pacientes, colegios profesionales, asociaciones de periodistas y líderes de opinión en redes sociales en el campo de salud que participaron en la "III Blogosfera Sanitaria", una sesión de trabajo celebrada en el marco del III Congreso Nacional de Salud y del I Congreso #SaludsinBulos.

La sesión de trabajo se organizó en torno a cuatro preguntas, sobre las que se fueron recogiendo las opiniones de cada uno de los tres grupos: profesionales sanitarios; periodistas/comunicadores, y pacientes. Para los participantes, los principales canales de difusión de bulos de salud son WhatsApp (50%), Facebook (11,45%), Twitter (11,5%) y las páginas web (7,7%).

Este tercer informe EHON se centra en el autodiagnóstico a partir de la búsqueda de Google, ya que el navegador se ha convertido en la principal fuente de información de salud, aunque no siempre es segura y fiable. Según el estudio, una tendencia cada vez más extendida entre los pacientes es acudir a la Red para buscar información sobre el diagnóstico que le ha dado el médico.

"Muchos pacientes que acuden a consulta incluso han consultado antes los síntomas que tienen en busca del diagnóstico y después de la consulta también acceden para comprobar lo que les ha dicho el médico", explica Héctor Castiñeira, enfermero en el Lucus Augusti de Lugo y embajador en Galicia del instituto #SaludsinBulos, plataforma que tiene como objetivo principal cazar y desmontar las falsas noticias sobre salud.

En su opinión, "Dr. Google" tiene su lado positivo y su lado negativo. "Para determinados diagnósticos, como una epilepsia, por ejemplo, contactar con otros pacientes que también la tienen puede ser bueno porque ve que puede hacer una vida normal y que no está solo. Incluso puede ser bueno para la familia, que puede saber qué hacer en caso de crisis. El problema está cuando entra en una página que no se sabe quién la hace y alguien empieza a decirle que deje el tratamiento prescrito y que siga otro alternativo, porque esto puede poner en grave riesgo su salud", advierte el autor del blog sobre salud "Enfermera saturada".

Según el informe EHON, una de las razones por las que se acude a Google es la deficiente comunicación entre médico y paciente, que los primeros atribuyen a la escasez de tiempo que tienen para cada consulta y a la falta de escucha activa por parte del paciente, mientras que este último considera que no recibe suficiente información por parte del facultativo.

La gran mayoría de los participantes en la jornada (el 88%) considera que los profesionales sanitarios han de asesorar a los pacientes sobre los contenidos web más fiables y dos tercios (65%) creen que debería estar penalizada la difusión de contenidos de salud que perjudiquen a los pacientes. Además, el 92% sugiere que debería haber indicadores de fiabilidad del contenido de las webs de salud.

Determinar dónde tienen su origen los bulos es casi imposible, reconoce Castiñeira, aunque lo que está claro es que internet les permite llegar a cientos, miles de usuarios. "Hay gente que tiene mucho tiempo y se dedica a desinformar. Unos ni siquiera tienen una intencionalidad, como informaciones no actualizadas sobre terapias que se usaban hace muchos años o protocolos de actuación que ya no se emplean. Otros tienen un claro objetivo comercial, como los productos homeopáticos, por ejemplo, que ni quien los venden han podido aportar un solo estudio que avale su eficacia", explica.

El movimiento antivacunas también ha encontrado en la conectividad global su cauce para propagarse. "Cuando viene un paciente diciendo que no quiere vacunar a sus hijos y le preguntamos por qué, la respuesta suele ser que ha leído en internet o le ha llegado una cadena de WhatsApp advirtiendo de que causa esto o aquello, pero lo normal es que una vez que le explicamos por qué son buenas las vacunas, con estudios científicos que lo corroboran, vacunen al niño", alega.

Sin embargo, aún hay quien ve intereses detrás de quienes defienden la vacunación. "Yo subí un articulo sobre la vacuna del sarampión y varios internautas me dijeron que escribía eso porque me pagaban las farmacéuticas. Hablo de vacunas porque está más que demostrado que salvan vidas. Hace años en Galicia había muchos casos de polio, y si hoy no ves a ningún niño con esta enfermedad es por las vacunas", argumenta.

Según Castiñeira, los bulos más recurrentes son los relacionados con las dietas milagro y la prevención del cáncer. Son, además, bulos que aparecen y desaparecen, y que en muchas ocasiones llegan a través de una cadena de mensajes..

Para actuar frene al doctor Google, este colaborador de #SaludsinBulos entiende que es fundamental la educación del paciente, para que pueda discernir qué páginas son fiables y cuáles no para que pueda consultar sin riesgos sobre cuestiones de salud.

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