Los ciudadanos de la Unión Europea ya no tendrán que demostrar la autenticidad de documentos personales como la partida de nacimiento o matrimonio o los antecedentes penales en otro Estado miembro. A partir de hoy, los documentos públicos emitidos en un país de la Unión serán aceptados como auténticos en otro Estado miembro sin necesidad de llevar un sello de autenticación o apostilla como es el caso hasta ahora.