21 de enero de 2019
21.01.2019

Veneno de avispa, el antibiótico del futuro

El biotecnólogo gallego César de la Fuente desarrolla en Estados Unidos medicinas sintéticas basadas en esta toxina - Su objetivo es crear fármacos para combatir las bacterias resistentes

21.01.2019 | 01:20
El científico gallego César de la Fuente. // FARO

El consumo desmedido e irracional de antimicrobianos, y en particular de antibióticos, ha pasado de ser una amenaza de cara al futuro para convertirse en un problema real. Esa ingesta arbitraria de fármacos, en la que participan todos los eslabones de la cadena sanitaria -médicos, farmacéuticos y, por supuesto, los consumidores- tiene un precio muy elevado: el aumento de la resistencia a ese tipo de medicamentos, un problema que se registra ya en todas las regiones del mundo, tal y como alertó la Organización Mundial de la Salud (OMS) en 2014, al presentar su primer estudio global sobre esta problemática que, advierte, podría poner en jaque los avances en salud.

El biotecnólogo César de la Fuente-Núñez (A Coruña, 1986), que trabaja como investigador postdoctoral en el Massachusetts Institute of Technology (MIT), ha realizado una novedosa contribución en la lucha contra los microorganismos resistentes a los antibióticos. Los experimentos llevados a cabo por el científico gallego y su equipo apuntan a que la solución podría estar en los péptidos, miniproteínas que utiliza el sistema inmunitario de los organismos, incluidos los humanos, como defensa natural contra los microbios. La prestigiosa revista científica "Nature Communications Biology" acaba de publicar un artículo con los últimos avances de esta investigación, que ha demostrado su eficacia en ratones.

"La naturaleza crea moléculas que realizan funciones que parecen de ciencia ficción y que sirven como molde para construir nuevas moléculas que puedan tener una función útil para nuestra sociedad. La idea de este estudio era convertir una toxina producida en el veneno de una avispa en algo útil, en este caso en una nueva clase de antibióticos no tóxicos", explica De la Fuente, quien subraya que el objetivo de su estudio es "proporcionar nuevas soluciones al problema de salud global que es la resistencia a antibióticos, que va a matar a 10 millones de personas en 2050 (una muerte cada tres segundos)". "Muchos de los antibióticos que han salvado nuestras vidas durante las últimas décadas ya no funcionan y la gente está empezando a morir a causa de infecciones que hace tan solo unos años eran muy fáciles de tratar", insiste el investigador.

En concreto, el biotecnólogo gallego y su equipo han demostrado la eficacia en ratones de la reconversión de veneno en un antibiótico sintético que puede eliminar la Pseudomonas aeruginosa, un tipo de bacteria que causa infecciones respiratorias y de otros tipos y que es resistente a la mayoría de antibióticos actualmente. ¿Cómo consiguieron sortear uno de los grandes obstáculos para el uso médico de esos compuestos, la fuerte toxicidad que provocan en humanos? "Logramos eliminar la toxicidad a través de mutaciones sistemáticas realizadas en la molécula del veneno de avispa. Esto nos permitió identificar mutaciones puntuales que dieron lugar a moléculas no tóxicas. Luego usamos esta información para optimizar la no toxicidad, y a la vez conservar (o incluso mejorar) la actividad antimicrobiana", indica De la Fuente, quien especifica que el siguiente paso de su investigación es "intentar llevar estas moléculas a la clínica". "Trataremos de incrementar aún más la actividad antimicrobiana de estos péptidos y luego buscaremos traducir estos descubrimientos en terapias que tengan un impacto positivo en nuestra sociedad", explica César De la Fuente.

"Será un camino largo, pero creemos firmemente que es esencial desarrollar nuevos antibióticos diferentes a todo lo que tenemos actualmente", continúa el investigador. Razón no le falta. Y es que para desarrollar un nuevo antibiótico "se necesita una media de diez años y una inversión de mil millones de euros". "Tendremos que colaborar con entidades privadas. Algunas ya han mostrado interés en nuestros avances, y esperamos atraer financiación suficiente para poder conseguir nuestro objetivo, que no es otro que solucionar el problema de la resistencia a antibióticos", concluye.

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