23 de diciembre de 2018
23.12.2018

Premios Lotería de Navidad 2018 en Vigo | Los cinco décimos del tercer premio cogen a Vigo "por sorpresa y sin cava"

Establecimientos del Paseo de Alfonso, López Mora, Hernán Cortés y la plaza de Fernando el Católico reparten 250.000 euros

23.12.2018 | 01:08
Cuatro terceros premios viajan a Vigo
Premios Lotería de Navidad 2018 en Vigo | Los cinco décimos del tercer premio cogen a Vigo "por sorpresa y sin cava"
La suerte salpica Vigo

El tercer premio de la Lotería de Navidad ha dejado 250.000 euros en Vigo. Un premio que ha estado muy repartido, cayendo hasta en cuatro puntos diferentes de la ciudad: el Paseo de Alfonso, López Mora, Hernán Cortés y en la Plaza de Fernando el Católico.

La propietaria del kiosco del Paseo de Alfonso, María Dolores Gómez, desconocía en absoluto que el décimo 04211 que vendió a través de la máquina había sido premiado con 50.000 euros. Se enteró cuando comenzaron a llegar los periodistas a su local. "Es algo completamente inesperado, todavía no sé cómo lo vamos a celebrar", relataba nerviosa la vendedora, abrumada por la información que acababa de recibir. El local se comenzó a llenar de gente alrededor de las 14.00 horas, cuando salió el número ganador del tercer premio. El boleto fue vendido a través de un terminal automático y todavía se desconoce quién ha sido el afortunado.

Otro pellizco del tercer premio cayó también en la administración de loterías número 2 de Vigo, situada en la calle López Mora. Es la primera vez en sus 28 años de historia que reparte un premio de la Lotería de Navidad. "¡Por fin!", repetía eufórico su propietario, Pablo Arias. La sequía histórica en los boletos navideños contrasta con los 121.950 euros repartidos este año con la Primitiva y varios premios de la Lotería nacional. El décimo navideño premiado con 50.000 euros lo vendió a través de la terminal automática. "Seguramente haya sido alguien de fuera. Los extranjeros son los que más utilizan la máquina, piden números con terminaciones muy concretas. Ahora afortunadamente parece que está empezando a cambiar la mentalidad y la gente se anima a comprar los décimos azules, que salen a través de la máquina. Antes no querían oír hablar de ellos, solo querían el décimo clásico", explicaba Pablo Arias.

"Este año aquí había colas que parecían las de Doña Manolita", recordaba el lotero, que añade que este es uno de los años que más boletos ha vendido. Su hermano y demás familia se unieron a él para celebrar con champán la venta del tercer premio, un hito histórico para esta administración.

Igual de emocionadas por el reparto de suerte estaban Ana Fernández, del estanco Vigo 73 de Hernán Cortés y Bárbara Escudero, del Bar León en la plaza de Fernando el Católico. Fernández, que lleva tres años vendiendo lotería, confesó estar "encantada y feliz" ya que era la primera vez que repartía un gran premio. "Vendí dos décimos del 04211 (con valor de 100.000 euros) a través de la máquina y nos enteramos de que tocó aquí por la prensa. La sorpresa fue muy grande porque no lo esperábamos pero siempre da gusto hacer afortunados a los clientes habituales", explicó emocionada tras descorchar una botella de champán y mientras se ponía una camiseta en la que se informaba con grandes letras negras que el tercer premio había caído en el establecimiento.

A una distancia de tan solo un par de calles, el bar León era toda una fiesta en la que Bárbara Escudero, una de las camareras, fue la protagonista ya que fue la que recibió la noticia de que habían repartido un tercer premio y se puso también la camiseta que así lo acreditaba. "Vendimos un décimo premiado por un terminal y desconocemos quien es el agraciado que se lleva 50.000 euros. No lo esperábamos, de hecho ni siquiera tenemos el champán preparado", comentó en un ambiente muy festivo y ataviada con un gorro de Papá Noel brillante y llamativo. Sus compañeros también estaban contentos por la gran expectación producida y muchos de ellos hicieron un llamamiento para que el afortunado "les llevara el aguinaldo por haberle vendido el décimo".

Tras la emoción inicial al conocer la noticia de haber repartido un premio, en todas las administraciones eran habituales las escenas de desconcierto por parte de los clientes habituales que se acercaban a los locales como un día normal. "¿Qué pasa, ha tocado aquí un pellizco?", preguntaban muchos, que ante la respuesta afirmativa de los empleados de las administraciones reaccionaban con abrazos, felicitaciones, gritos de júbilo y numerosos brindis.

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