29 de noviembre de 2018
29.11.2018

Galicia despide a su 'abuela'

La silledense Concepción Pichel Sampayo fallece a los 110 años en su casa de Vilar

29.11.2018 | 04:58
Concepción Pichel Sampayo posa con su inseparable pandereta en su casa de Vilar. // Bernabé/Javier Lalín

Galicia llora desde el pasado martes por la muerte de su vecina con más edad. La considerada "abuela" de Galicia, la silledense Concepción Pichel Sampayo, falleció en su domicilio de Vilar. Esta supercentenaria, nacida en un lejano 11 de mayo de 1908 en el lugar de Soutullo de la parroquia lalinense de Anseán, había soplado las 110 velas hace seis meses, acompañada de sus familiares y de su inseparable pandereta. Sus restos mortales fueron velados en el tanatorio O Deza, en la calle Carballeira do Chousiño de Silleda. El funeral por su eterno descanso tendrá lugar hoy a las 15.45 horas en la iglesia de Vilar, para su posterior inhumación en el cementerio de esta parroquia. El propio Concello de Silleda emitía ayer un comunicado de condolencia por quien "desde hace meses era la persona de más edad de Galicia". El pésame del consistorio incluye una declaración del propio alcalde, Manuel Cuíña, en la que indica que "su vitalidad, fuerza y alegría estarán para siempre en nuestro recuerdo".

Concepción Pichel era viuda de Rogelio García, con el que tuvo siete hijos: Nélida, Fidelina, Pepe, Jesús, Manolo, Magín y Sofía. A pesar de que algunos de ellos residen lejos de su madre -Pepe, Manuel y Fidelina residen en Londres, y Jesús y Nélida en Carballo y en Montevideo, respectivamente- las celebraciones de los cumpleaños de su progenitora siempre estuvieron muy concurridas. No en vano, la familia cuenta con 22 miembros entre nueras, yernos, nietos y bisnietos. Para siempre quedan ya las sesiones musicales con la que la "abuela" de Galicia deleitaba a los que la iban a visitar. Concepción Pichel no dudaba ni un momento en tomar la pandereta y arrancarse a cantar. Soutullo regresaba de esta forma a su boca en las coplas, pero también sus tiempos de juventud en los que gozaba bailando. Pieza tras pieza donde no faltan ni siquiera los aturuxos. "Tenéis que bailar sino paro de cantar", animaba siempre a los que la acompañaban. "Siempre fui muy habladora, a mí me gustaba estar con la gente, hablar con los vecinos, nunca fui de quedarme encerrada en casa", dijo en su día a FARO, aunque también reconocía que aquellas con las que más historias compartía, tanto sus vecinas, amigas o sus hermanas, se habían quedado ya por el camino hace años.

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