10 de octubre de 2018
10.10.2018

En pie de guerra contra los "Ecce Homo"

Los restauradores valoran su trabajo ante actuaciones aficionadas que "destrozan" el patrimonio

10.10.2018 | 02:13
Blanca Besteiro, restauradora, y Fernando Carrero, investigador en conservación de Arte Prehistórico.

Ya sea por vandalismo, por desconocimiento o por una mezcla de ambos, "perdemos patrimonio a diario". Es un hecho que constatan los restauradores y conservadores que esta semana saldrán a la calle para trasladar a la sociedad la importancia de conservar, cuidar y proteger nuestra historia, reflejada tanto a través de los petroglifos como de las tallas religiosas de la Edad Media. La difusión de actuaciones como la del "Ecce Homo" de Zaragoza debe servir para "cambiar la percepción" que tenemos del patrimonio ya que, recuerdan los restauradores, se trata de actuaciones que son "irreversibles".

En el Año Europeo del Patrimonio Cultural y coincidiendo con la conmemoración, el próximo domingo, día 14, del Día Europeo de la Conservación-Restauración, los profesionales del sector han decidido elevar la voz contra la destrucción de los bienes culturales a través de actuaciones urbanísticas, incendios o manos de aficionados sin conocimiento que deciden repintar obras originales, transformándolas por completo sin que haya posibilidad de una vuelta atrás.

El año clave fue 2012, en el que salió a la luz la mal entendida "restauración" de una vecina de Borja sobre un "Ecce Homo" de 1930. Su actuación, que trastocó por completo el original, dio lugar a un sinfín de burlas y puso sobre el mapa esta pequeña localidad zaragozana, que desde entonces ha visto incrementado notablemente el número de turistas. Desde entonces, cientos de personas acuden ex profeso para fotografiarse junto a la caricatura de la que originariamente era una imagen de Cristo.

"El 'Ecce Homo' fue una especie de broma y se tomó como tal, pero las últimas acciones ya no se han tomado tan a la ligera y las administraciones públicas han tomado medidas, incluso de carácter jurídico", subraya el profesor de la Escuela Superior de Conservación de Galicia Fernando Carrera, presidente de la Asociación de Conservadores- Restauradores de España (ACRE). Las últimas acciones, conocidas este mismo año, dañaron de forma irreversible valiosas obras con siglos de antigüedad como las tallas de San Jorge de Estella (Navarra) o de la ermita de Rañadoiro, en Asturias.

Lamentablemente no se trata de casos aislados y constituyen una fuente de denuncia permanente por parte de las asociaciones de defensa del patrimonio. "No somos capaces de procesar las denuncias, las recibimos a diario", explica Carrera. A su entender, este tipo de actuaciones "se basan en la falta de respeto y de conciencia del valor que tiene el patrimonio", subraya Carrera, que también pone como ejemplo de ello el hecho de que si bien en el caso los bienes artísticos existe "maltrato" y "mala praxis", en el caso del patrimonio arqueológico, el etnográfico o el monumental es mucho más acuciante. "La falta de protección y de conciencia por parte de la ciudadanía y las autoridades provoca que estemos perdiendo patrimonio todos los días por vandalismo, abandono y actuaciones urbanísticas", explica. Es una situación "especialmente grave" porque, remarca, "ni siquiera sabemos el patrimonio que tenemos y no existe la conciencia de que es nuestra historia, nuestro pasado y que tenemos que cuidarlo y protegerlo", remarcó el investigador, que mañana jueves dará una charla en el bar El Castro (Paseo de Alfonso XII, 2) sobre el arte prehistórico en Galicia, sus valores y las dificultades que supone su preservación.

La intervención de Carrera forma parte del programa de actividades propuesto por los propios profesionales del sector a través de ACRE para mostrar a la ciudadanía un trabajo poco conocido salvo cuando aparecen casos como el del "Ecce Homo".

Otra de las expertas que participa es Blanca Besteiro, restauradora de la Diputación de Lugo, que hablará en la red museística del ente provincial precisamente sobre "Restaurador versus aficionado". Pondrá ejemplos españoles pero también internacionales, como el de unas pinturas rupestres de un templo budista de China recientemente repintadas, ocultando para siempre las originales.

"Siempre se arreglaron santos, es algo muy común en la imaginería -no tanto en la pintura mural o en la de caballete- porque antes tampoco existía la figura del restaurador profesional, pero quienes lo hacían se dedicaban a eso y daban una capa de barniz o de resina que facilita que los restauradores podamos invertir lo realizado y volver a ese punto original", explica Besteiro. Eso es algo que, sin embargo, no hacen los aficionados actuales, por lo que el daño que causan al patrimonio, reitera, es "completamente irreversible".

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