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El cine como herramienta de inclusión sociolaboral

El ourensano Rubén Riós crea la primera metodología basada en el cine dirigida a personas con discapacidad

Óscar Rodríguez, protagonista de "Vida", y Javier Gutiérrez.

Lo que iba a resultar un rodaje de tres meses se convirtió en dos años y medio de trabajo. El resultado tampoco es el ideado en un primer momento, sino algo mucho más ambicioso. A su cortometraje "Vida", que narra la historia de amor entre dos personas con discapacidad intelectual, le salió un hermano, "Máis ca vida", que refleja todo el trabajo realizado para la creación de esta obra de ficción, que tiene como singularidad que los personajes protagonistas son interpretados por personas que tienen discapacidad intelectual, mientras que los actores profesionales, como Javier Gutiérrez, Cristina Castaño, Mariana Carballal, Estíbaliz Veiga, María Mera y Luis Iglesia, entre otros, están en un segundo plano.

Pero este proyecto, en el que Riós se embarcó con su joven productora, Claqueta Coqueta, sobrepasa las pantallas de cine, ya que el método empleado con el equipo de este proyecto ha dado lugar a una nueva metodología, que ha sido bautizada como Disability Inclusion Methodology Movie Based (DIMMb) y que cuenta con el aval de la Fundación ONCE. Se trata del primer método que toma el cine como herramienta de inclusión sociolaboral para personas con discapacidad, formándolas en las distintas facetas del sector audiovisual.

"La técnica es la misma que emplearon conmigo los directores con los que he trabajado: técnicas de memorización, improvisación, creación de personajes...", explica Riós.

Este cortometraje y este documental fueron estrenados ayer en los cines Callao de Madrid, donde también se presentó la metodología de trabajo, que la Universidad de Santiago de Compostela (USC) nombrará herramienta pedagógica el próximo mes de octubre.

"Colaboraba desde hacía años con asociaciones de distinto tipo y a raíz de esto, comenzó a crecer en mí la necesidad de contar algo a través del mundo de la discapacidad. Hasta que un día, en 2013, en una asociación de Ourense con la que llevaba varios años colaborando, vi a un grupo de usuarios representando una obra de teatro. Y me dije: ¿Y por qué no creo un proyecto audiovisual donde ellos sean los verdaderos protagonistas?", recuerda... Y así surgió la idea de hacer un cortometraje.

Pero cuando comenzaron las entrevistas a los aspirantes a actores, la realidad volvió a golpearle. "Empecé a profundizar en sus vidas y descubrí que tenían los mismos miedos que nosotros pero multiplicados por cien: miedo a perder a sus seres queridos, el tema de la sexualidad, de la sobreprotección.., y es cuando el corto queda en un segundo plano y comienzo a centrarme en el documental. La experiencia fue como estar subido en una noria emocional. Me cambió la vida", reconoce.

Cuando Riós entendió que tenía suficiente material fue cuando llamó a los guionistas con un encargo muy claro: construir una ficción a partir de todas esas vivencias. "Quería una historia basada en una realidad. No podemos entrar en el mundo de la discapacidad contando lo que se imagina el creativo porque caes en clichés. Hemos utilizado dos formatos para crear un único formato: corto y documental viajan juntos y uno engrandece al otro", explica.

Riós siempre tuvo claro que no quería que este proyecto se limitase a la alfombra roja, sino que realmente sirviera para empoderar a las personas con discapacidad. Entonces, decidió presentarlo al programa que la Fundación ONCE tiene para la inserción de las personas con discapacidad y lo aprobó. Ahora, con un equipo de educadores sociales y de creativos, llevará este proyecto a personas con autismo de Sevilla, sordos en Barcelona, enfermedad mental en Madrid, discapacidad intelectual en Salamanca y parálisis cerebral en Vigo, donde trabajará con usuarios de APAMP.

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