13 de agosto de 2018
13.08.2018
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Pontevedra despide satisfecha la feria taurina

Entre los asistentes se encontraban el exfutbolista Arizmendi, el diplomático Marques de Magallanes y políticos como Rueda

13.08.2018 | 04:10

Era el último día, pero Pontevedra no estaba todavía empachada de toros. Y por eso, algo más de 4.500 personas se dieron cita en la Plaza de Toros de la ciudad esperando disfrutar de los pases de Morante de la Puebla, Alejandro Talavante y Cayetano.

Aprovechando la bajada de temperaturas e incluso la fina lluvia, que paró justo para el comienzo de la última corrida taurina del año en la ciudad lerezana, fueron muchos los que se animaron a acercarse al coso pontevedrés, último resquicio de la tauromaquia en Galicia.

El cartel invitaba y las expectativas eran elevadas, después de los dos encierros anteriores, que a más de uno le dejaron cierto sinsabor. Y los tres novilleros no defraudaron a los asistentes, entre los que se encontraban personalidades como el vicepresidente de la Xunta de Galicia, Alfonso Rueda; el fiscal jefe de Pontevedra, Juan Carlos Aladro; el diplomático Adriano Marques de Magallanes; el apoderado de Cayetano y extorero, Curro Vázquez; o el líder de la agrupación VOX, Santiago Abascal, a quien Morante de la Puebla le dedicó su primera oreja. Como nota curiosa, también se encontraba entre el público el exfutbolista de Deportivo y Atlético de Madrid, Javier Arizmendi, ahora empresario.

La primera lidia de Morante encendió al público, atrapado los pases del sevillano, que se acabó ganando una oreja pese a que algunos ya reclamaban la segunda, como posteriormente hicieron en su otro toro.

Mientras, Talavante mantenía el nivel de su predecesor y se ganaba el favor en forma de oreja del nuevo presidente, el comisario José Manuel López Sánchez, que se había mostrado muy estricto durante las anteriores corridas.

Tras las dos buenas primeras actuaciones de Morante y Talavante llegó el turno de un Cayetano que no logró mantener el nivel de sus predecesores y al que incluso acabó cogiendo el toro en un incidente sin demasiadas consecuencias para su integridad física pero que generó gritos de terror en la grada.

Finalmente, la baja calidad de los toros con los que tuvo que lidiar Rivera Ordóñez deslució la valoración final de la última corrida de toros en Pontevedra por este año, en la que, pese a todo, el público pontevedrés quedó satisfecho y reclamó más premio tanto para para Morante como para Talavante, salieron aclamados por la puerta grande del coso lerezano.

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