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LA ESPUMA DE LAS HORAS

Hispanibundia: la peculiar "vehemencia del corazón" que distingue a los españoles

Mauricio Wiesenthal compone un retrato esclarecedor de las virtudes y los defectos de España a través de los siglos, su gloria y su miseria

Hispanibundia: la peculiar "vehemencia del corazón" que distingue a los españoles

En las últimas páginas de La hispanibundia, Mauricio Wiesenthal (Barcelona, 1943) cita a Jung: tan pronto como un ser humano pierde interés por la poesía y por el mito, se encuentra en la antesala de la enfermedad mental. Efectivamente, puede que una de las enfermedades hispanas sea la demencia colectiva del olvido, atribuible a una falta de educación que nos impide, al contrario que otros europeos, valorar las fuentes esenciales de la historia por encima de las diatribas locales.

Wiesenthal explica cómo los ingleses mantuvieron el mito fundacional de su monarquía, y conservan el espíritu de libertad y de independencia. Los alemanes y el resto de los países que formaban el antiguo imperio austrohúngaro fueron a dar en repúblicas que mantienen un triste aunque auténtico punto de partida trágico en las guerras mundiales del siglo XX. Los italianos, a su vez, conservan como oro en paño el mito fundacional de la unidad garibaldina. Los escandinavos y los holandeses preservaron los mitos originales de sus monarquías, y en el último caso de su imperio. Únicamente los españoles parecen renegar constantemente de la memoria, incluyendo a veces el rechazo a los pactos de su propia Constitución.

No hay manera de cerrar el enfrentamiento de las dos Españas, ni de enterrar los mitos periféricos nacionalistas basados en una tergiversación constante de las historia. Son esas banderías de la hispanibundia, que dice Wiesenthal, las que han llevado a dividir la patria en grupos irreconciliables. En circunstancias extremas, al cainismo. Cuando no son las derechas y las izquierdas, surgen las diferencias territoriales: los catalanes, los vascos, los gallegos y los castellanos. La clase política sólo entiende la aceptación de su bando y es incapaz de gobernar en función de los intereses colectivos. La consecuencia fatal que emerge de nuestro conocimiento sectario del mito es no saber reconocernos como realmente somos. No nos gusta parecernos y, sin embargo, no existe posiblemente otro lugar en el mundo del mismo tamaño donde los habitantes se asemejen tanto unos a otros en su forma de ser y de actuar. Somos, como diría el inolvidable Paco Umbral, visigodos de pata corta, cegados por las mismas obsesiones, la envidia, la picardía, la corrupción y la honra, tan individualistas en ocasiones como gregarios a veces, una idéntica patulea de trabajadores y holgazanes, con similares virtudes y defectos, cegados por la herencia siniestra de la Inquisición y las pasiones, tolerantes y autoritarios, audaces y gallinas, listos y tontos.

Wiesenthal se ha fijado en Plinio para elegir un término que nos define: hispanibundia. La vehemencia del corazón que, según el historiador romano, distinguía a los hispanos. Una fiebre que nos ha marcado a lo largo de siglos, en busca de imperios y de conquistas, en las tesis contrarreformistas que desafiaron a Lutero, en los desaciertos que arrojaron a la Armada Invencible contra las costas de Gran Bretaña e Irlanda, en el inconformismo y la sublevación, en la ira manipulada por los caciques contra los afrancesados y la Ilustración, en la pérdida de las colonias, en los desastres africanos y cada una de las grandes rencillas nacionales hasta llegar a la mayor y más reciente de ellas: la Guerra Civil del 36. En todos los despropósitos políticos que alcanzan proyecciones del pasado en la actualidad, etcétera. De eso trata La hispanibundia, el retrato español de familia de Mauricio Wiesenthal. Pero también de la energía que hizo brotar el ingenio cervantino, la capacidad creativa del Siglo de_Oro, el desdén lucido de los grandes artistas de Goya a Picasso, la grandiosa antimodernidad de Velázquez, o ese talante heroico incomprendido teñido de ambición que nos condenó a la leyenda negra.

Europeísta y cosmopolita, el autor de La hispanibundia intenta a través de su retrato de familia ahuyentar esa estampa romántica y folclórica que atribuyeron a España los escritores turistas del siglo XIX y que todavía persiste en el desconocimiento europeo. Spain is diferent, fuera. Dentro se repite hasta la saciedad.

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