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Faro de Vigo

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En tres palabras

Marta Prado Rodríguez: "La investigación ayuda a la industria a ser más competitiva y crear empleo"

La lucense lidera el grupo de Calidad y Seguridad Alimentaria en el Laboratorio Ibérico Internacional de Nanotecnología de Braga

Marta Prado, en el complejo del Laboratorio Ibérico Internacional de Nanotecnología, en Braga

Forma parte de la primera plantilla de investigadores que se incorporaron a finales de 2010 al Laboratorio Ibérico Internacional de Nanotecnología de Braga (INL), cuando el edificio situado junto al campus de la Universidad de Minho todavía estaba inacabado y los laboratorios empezaban a recibir sus equipos. Ocho años después, el complejo reúne a 230 científicos e ingenieros de 30 nacionalidades y Marta Prado (Lugo, 1974) dirige su propio grupo de Calidad y Seguridad Alimentaria, en el que desarrolla dispositivos miniaturizados para detectar patógenos y alérgenos en alimentos o determinar su autenticidad.

Licenciada en Ciencia y Tecnología Alimentaria en el campus de su ciudad natal, Marta, de madre viguesa y padre lucense, desarrolló para su tesis métodos basados en técnicas de ADN para identificar especies animales en alimentos y piensos. Y en 2005 se trasladó a Geel (Bélgica) para trabajar en una de las sedes del JRC ( Joint Research Centre) de la Comisión Europea.

Adscrita al área de piensos animales y con la crisis de las "vacas locas" aún reciente, se dedicó a validar sistemas ya existentes y crear otros nuevos para detectar restos de harinas de pescados. De hecho, dirigió su propio proyecto, dentro de una convocatoria europea, para poner a punto un método capaz de revelar la presencia de cualquier especie de pescado.

Satisfecha por la experiencia en un centro de carácter internacional, Marta envió su currículo al ILN, creado por los gobiernos de España y Portugal, y en noviembre de 2010 se incorporó al centro de Braga como investigadora postdoc. "Tuvimos la mala suerte de empezar en plena crisis pero hemos ido creciendo gradualmente. Al principio, éramos pocos gallegos, pero ahora somos muchos más. En mi grupo, trabaja un investigador vigués, Alejandro Garrido, y en estos momentos contamos con dos estudiantes de las universidades de Vigo y Santiago. Cada vez, el centro tiene más colaboraciones con entidades gallegas. Y en el caso de nuestro ámbito, es muy interesante porque las industrias alimentaria y agrícola y la pesca, que es una de las bases de la economía, son muy parecidas a ambos lados de la frontera", destaca.

Ella misma forma parte de un proyecto para valorizar el aceite gallego que desarrollan investigadores del campus de Ourense: "Las variedades autóctonas de aceituna tienen cualidades organolépticas muy destacadas y con nuestros métodos podemos identificar la autenticidad del aceite y detectar adulteraciones. También queremos trabajar con los aceites de Portugal".

Los científicos del ILN aplican la nanotecnología al control del medio ambiente, las energías renovables o la salud. Y el grupo de Marta, que también colabora como experta externa con la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria, utiliza procesos de micro y nanofabricación para desarrollar dispositivos de pequeño tamaño que puedan utilizarse en las plantas industriales o los centros de recepción de muestras. "La idea es que sean fáciles de utilizar, además de más rápidos y baratos", apunta.

Su equipo, que cuenta con financiación europea y del Gobierno luso, ha puesto a punto métodos para detectar salmonella o la bacteria que causa la difteria y han empezado a probar con la E. coli. A través del análisis de ADN, también son capaces de determinar la presencia de alérgenos como el sésamo y el gluten.

Y el objetivo siempre es el mismo, que su conocimiento salga del laboratorio. "No solo queremos publicar artículos, sino que buscamos aplicaciones reales para el sector alimentario o los laboratorios. A los investigadores nos gusta tener impacto en la sociedad y ayudar a que la industria sea más competitiva y cree empleo", subraya.

La divulgación es clave para llegar a la calle y el ILN hace un gran esfuerzo en acercarse a los ciudadanos: "Nos visitan colegios y hay una iniciativa con las áreas de pediatría de los hospitales gallegos. Además el centro cuenta con su propia incubadora de empresas y un programa de start-ups en colaboración con entidades locales. También vienen artistas a hacer residencias y contamos con una galería permanente de las obras que hacen inspiradas en nuestro trabajo. Es muy importante que la nanotecnología llegue a la sociedad y las empresas".

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