12 de mayo de 2018
12.05.2018

La muerte de Berta Álvarez Cáccamo deja un profundo vacío en la pintura abstracta gallega

-La pintora, vinculada al Grupo Atlántica, falleció ayer en Coruxo a los 54 años de forma inesperada

12.05.2018 | 10:19

La artista viguesa Berta Álvarez Cáccamo falleció en la madrugada de ayer en su casa de Coruxo, en la ciudad en la que nació hace 54 años. Considerada una de las principales representantes de la pintura abstracta en Galicia y en toda España, era hija del escritor José María Álvarez Blázquez; y hermana del poeta José María y del novelista Alfonso Alvarez Cáccamo. Tenía, además, otros dos hermanos, Elena y Celso. Aunque se encontraba en tratamiento por una enfermedad, nada hacía esperar entre sus allegados el fatal desenlace. Sus restos mortales serán incinerados mañana domingo a las 11 de la mañana en el tanatorio de Pereiró, donde se le realizará un acto de cariñosa despedida.

La noticia se daba a conocer a mediodía de ayer por parte de la editora Chan da Pólvora, con la que la pintora, que el pasado año ganó el Premio da Cultura Galega de artes plásticas, había publicado su último libro, "Tinta de luz", junto a su hermano Pepe Cáccamo.

La artista viguesa, nacida el 1 de septiembre de 1963, dio sus primeros pasos en el mundo del arte en los años 80, vinculada al Grupo Atlántica, junto a otros artistas vigueses y pontevedreses como Antón Patiño, Menchu Lamas, Guillermo Alonso Monroy y Ánxel Huete. Atlántica supuso una corriente renovadora de las corrientes tradicionales de la plástica en Galicia.

La obra de Berta Álvarez Cáccamo forma parte de las colecciones de arte más importantes de España. Figura en el Museo de Arte Contemporáneo de Galicia, en Santiago de Compostela; en el Museo provincial de Pontevedra y en exigentes colecciones particulares como la de Unión Fenosa de A Coruña.

Cursó los estudios de Bellas Artes en la Facultad San Jordi de Barcelona, donde obtuvo la licenciatura en 1986, el mismo año en el que realizó su primera exposición.

Fue beca Manuel Colmeiro de la Xunta de Galicia en 1987; de Creación Artística Banesto, en Madrid, en 1990; obtuvo premio en la Bienal de Pontevedra, y de estancia en la Cité Internacional des Arts, París, en el 90-91, si bien ya residía allí desde 1989. Igualmente fue premiada en el II Certamen Unión Fenosa de A Coruña, en cuya primera edición también había participado.

Seleccionada para muestras colectivas por la Xunta de Galicia, su obra ha recorrido numerosas ciudades, dentro y fuera de España, siempre como nombre destacado. En 1989 obtuvo el premio Ciudad de Palma.

La pintura de Berta Cáccamo, dentro de la no figuración, es siempre abstracta, conceptual, a base de amplias manchas de tonos asordados, con dominio de ocres y negros.

En 2016 realizó la exposición "Expansión ensaio" en el Centro Galego de Arte Contemporánea (CGAC) en Santiago de Compostela. La muestra ofreció un recorrido por el trabajo de la artista viguesa durante los últimos 30 años.

Como escribió el crítico Carlos L. Bernárdez en FARO da Cultura, "sus obras son producto de una larga gestación en la que lo sígnico e incluso lo simbólico tienen un papel relevante, aspectos que irán perdiendo importancia, ganando entidad lo puramente plástico, los pigmentos y la mancha, dotados de una honda contención".

Además de recibir el Premio da Cultura Galega en el apartado de plástica, Berta Álvarez Cáccamo también realizó el pasado año la que sería su última exposición, realizada en la galería Trinta de Santiago de Compostela. Según apuntan desde la editorial Chan da Pólvora, "lo que más le gustaba era trabajar con grandes masas de color y descubrir en ellos su lenguaje secreto. Vinculada a la generación del colectivo Atlántica, su pintura abstracta, con un fuerte componente conceptual, fue una invitación a la exploración de formas no reguladas y universos paralelos de rebelión".

En palabras de David Barro, comisario de la retrospectiva de 2016 en el CGAC, Berta Cáccamo fue "capaz de destilar influencias distantes en el tiempo, siempre dispuesta a debatir con su trabajo, con los problemas del arte y con sus imágenes. Exigente y reflexiva, su pintura es producto de una mirada incómoda, emocional y afectiva. De ahí que el título de la exposición habla de 'expansión', porque su trabajo es en sí mismo un proyecto vital, y de 'ensayo', porque porque se escribe en presente continuo y se inscribe en la memoria de la pintura como material fundamental".

En el comentario biográfico sobre Berta Álvarez Cáccamo de la Colección de Arte Afundación, se califica su pintura como "de indudable y muy recia personalidad, dotada de un extraño misterio que le da una peculiar fascinación".

En cuanto a su vida personal, residía en Coruxo, parroquia viguesa donde pasó su infancia. "En 1972, la playa de Coruxo era casi un paraíso privado -contó a FARO el pasado verano-. Con los años, la concepción del tiempo se va estrechando y pierdes esa sensación de desconectar". En la editorial Chan da Pólvora apuntan que "era una amiga inseparable de aventuras, una mujer de gran cultura, amena compañera de charlas y una entusiasta agitadora del panorama artístico gallego".

Era también una mujer comprometida. En otro reciente reportaje de FARO, el pasado 27 de marzo, denunció que "el 80 por ciento de los alumnos de arte son mujeres, pero exponen los hombres". Y en febrero pasado fue una de las 15 artistas que declinó participar en la exposición "Metrópole, perspectiva urbana da arte galega", como rechazo al cambio de modelo del MARCO vigués. Su inesperada muerte se ha producido a una semana de la celebración del Día Internacional de los Museos.

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