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GALLEGOS EN LA CIMA

Mar Sobral Bernal: "La ciencia solo existe cuando se divulga"

La compostelana es autora de un estudio pionero sobre la absorción de CO2 en el Amazonas

La bióloga compostelna Mar Sobral ante el centro francés en el que trabaja. // Federico Drigo

Durante tres años, veintiuna poblaciones indígenas de la Guayana se implicaron en un proyecto de investigación que demostró por primera vez la influencia de la biodiversidad de la fauna en la absorción de CO2 por parte de lo suelos de los bosques tropicales del Amazonas y, por tanto, en la mitigación de los efectos del cambio climático. Mar Sobral (Santiago, 1981), que formaba parte de este grupo internacional liderado por la Universidad de Stanford, destaca que su conocimiento fue clave en la cantidad y calidad de los datos obtenidos. Las cifras hablan por sí solas -fueron censados 218.000 mamíferos, 46.000 árboles, 43.000 interacciones entre especies y un millón de restos orgánicos- y la revista Nature Ecology and Evolution se hizo eco de tan importantes resultados el pasado octubre.

"Los indígenas no hacen una división entre lo artificial y lo natural, y por tanto tampoco entre los humanos y otras especies. Desde ese punto de vista, es inmediato entender que todos somos parte de lo mismo y que el daño que causemos a otros seres vivos, al paisaje o a la tierra repercutirá sin duda también sobre nuestros hijos. Ésa es la clave del respeto a la naturaleza y de la sostenibilidad de la vida humana", defiende Mar, actualmente investigadora en el Centro de Ecología Funcional y Evolutiva de Montpellier, perteneciente al CNRS francés, el equivalente al CSIC español.

Obtuvo su doctorado con mención europea por la Universidad de Santiago gracias a una tesis sobre ecología evolutiva que defendió en la Estación Científica de O Courel. De hecho, su lectura fue el acto inaugural de las instalaciones. Y en 2011 llegó a Stanford, donde permaneció tres años. Regresó a Galicia en 2015 después de haber sido madre pero siguió trabajando desde el campus compostelano para la prestigiosa universidad estadounidense durante un año.

En Stanford participó en dos grandes proyectos. Uno de ellos estudiaba la evolución de especies y la complementaridad de la selección natural a nivel población con los efectos ambientales directos sobre el individuo y los transgeneracionales. Y el otro la llevó hasta el Amazonas.

Para dar a conocer los resultados de este segundo estudio, Mar contactó con el grupo Divulgare de la Universidad de Vigo que dirige Luis Navarro: "Conocía su labor y había pensado en hacer un documental sobre un resultado importante tan pronto tuviese la oportunidad. Y así lo hice".

El resultado es un cortometraje de animación en varios idiomas financiado por la Fundación Iberdrola. "Recientemente, leí que la ciencia solo existe cuando se publica, de hecho, solo cuando se lee. Y yo añadiría que solo existe cuando se divulga. Y si no, ¿para qué? Además mucha ciencia se hace con fondos públicos y, por tanto, todos somos dueños de ese conocimiento y debemos tener oportunidades de llegar a él. Y esto es responsabilidad de los científicos", sostiene.

Mar califica de "fantástica" su etapa en Stanford. "Solía llamarla la Disneylandia de la Ciencia. No hay ningún límite. He estudiado o trabajado en universidades y centros de investigación en España, Rumanía, Alemania, Costa Rica, Brasil, EE UU y Francia y mi experiencia en Stanford es la más rica sin lugar a dudas. También fue la más larga y tuve tiempo de adaptarme para sacarle el máximo provecho. Comenzar de cero y construir un ambiente acogedor emocionalmente es crítico para poder funcionar, por lo menos para mí, y en mi caso ocurre a los dos años de llegar a un sitio", comenta.

Por eso en Montpellier, donde lleva medio año trabajando con financiación de la Xunta y donde le quedan 8 meses pero delante, no conseguirá "llegar a ese nivel en el que uno por fin se siente en casa y puede funcionar con la máquina a todo gas".

Aún así, tiene la fortuna de trabajar en un centro que es "uno de los más antiguos de Europa y de los más prestigiosos del mundo" con alrededor de 300 investigadores -entre permanentes, temporales y estudiantes- divididos en tres departamentos. La compostelana pertenece al de Ecología Funcional, donde se estudian desde la captura de carbono de la atmósfera hasta la importancia de los rasgos de las especies para determinar su éxito en los ecosistemas.

Entre sus ocupaciones actuales, Mar cuenta con dos nuevos estudios. Uno aborda el efecto de la cultura humana en la diversidad animal y el otro trata de entender la diversidad de formas y sus límites en los animales del mundo: "Ambos son muy interesantes y también muy ambiciosos".

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