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Ramón Lobo: "Solo los que saben idiomas se enteran delo que pasa en Cataluña"

"El sitio de los periodistas no está en el asiento de copiloto de los políticos" - "La connivencia que se da en España entre ambos no es la adecuada"

Ramón Lobo. / Cabalar/Efe

Ramón Lobo. / Cabalar/Efe

Ramón Lobo (Venezuela, 1955) conoce bien los conflictos territoriales, pues ha visto de cerca la guerra en los Balcanes, Irak, Afganistán, Palestina, Líbano, Somalia, Uganda y Sierra Leona, entre otros muchos lugares. Sin embargo, como otros muchos periodistas durante estos años, se vio afectado por un Expediente de Regulación de Empleo.

-¿Cómo ve hoy en día el estado de la profesión periodística?

-No sé si seré demasiado pesimista, pero creo que vivimos una situación periodística dramática, no solo por la situación económica de las empresas, con excepciones como el "Washington Post", que desde que lo compró Amazon y comenzó a contratar periodistas, en lugar de despedirlos, sino que también hay una crisis de contenidos. En los informativos nacionales solo existe el monotema catalán, que además se trata con una sola opinión, con una sola visión. Así es difícil convencer a la gente de que compre los periódicos.

- ¿Lleva camino Cataluña en convertirse en un punto caliente, como en su día lo fueron los Balcanes?

-Estamos muy lejos de los Balcanes, pero las cosas empiezan así. Ha salido a pasear el odio, pues observo en España un anticatalanismo claro, hasta el punto de que una exministra dice que no piensa volver a un restaurante porque sirven agua Fontvella. Con esas actitudes va a ser muy complicado convencer a los catalanes para que se queden. Yo el otro día compré una botella de vino catalán. El corcho era extremeño, la etiqueta se pudo haber impreso en otro sitio... Nos estamos pegando tiros en los pies. Yo creo que el diálogo siempre es la única vía para solucionar los conflictos. Y aquí las vías del diálogo están cerradas. Todavía hay tiempo y creo en los milagros en política. Pero tenemos actores equivocados en los dos lados. No pienso que el Govern esté demostrando mucha responsabilidad y el Gobierno del Estado, tampoco.

- ¿Por dónde pasaría ese milagro que espera para que se solucione la crisis catalana?

-Hay que hacer una reforma valiente de la Constitución, y no solo en lo que se refiere a las autonomías. Debemos aumentar mucho la vigilancia económica de algunas comunidades autónomas, para que no sean sitios para colocar amiguetes. En democracia es esencial que las instituciones funcionen y en España no están funcionando. La Fiscalía del Estado no puede ser la Fiscalía del Gobierno. Hay que establecer fórmulas para que este tipo de organismos, como el Tribunal Constitucional, esté formado exclusivamente por los mejores. Pero no solo es en España donde no funcionan las instituciones como deberían. Lo que pasó en el Parlament el 6 y 7 de septiembre es una vergüenza democrática.

- Alguien puede observar realidades radicalmente distintas según vea TVE o TV3. ¿Cómo hemos llegado a este periodismo tan hooligan ?

-Mire, solo los españoles que saben idiomas se están enterando de lo que está pasando. Por la BBC. Hay una cosa que decía el director del "Washington Post" en la época de la caída de la red pederasta de la Iglesia en Boston que él no salía nunca a comer con políticos. Del periódico se iba a su casa. Esa connivencia que tenemos los medios en España con los políticos no es adecuada. Se ha creado una dinámica. Nuestro sitio no está en el asiento de copiloto de los políticos. Nosotros no podemos estar en ese coche. Y no solo pasa con el periodismo político, sino también con el deportivo. En este país, al igual que falta una estructura mental política que nos lleve a plantear soluciones imaginativas a los problemas, también nos falta esa cultura periodística. Somos hijos del mismo problema. España es un país lleno de energía, lo que necesita es que se le quiten los muros.

- ¿Están haciendo daño internet y las redes sociales a la profesión periodística?

-Internet es positivo porque da acceso a mucha más información, a muchas más fuentes. Pero no todo lo que fluye allí está bendecido. En Internet hay mucha basura, pero en el kiosko también. Por tanto, el trabajo del periodista sigue siendo jerarquizar, ayudar al lector a decidir qué es lo más importante. Y comprobar siempre. Que en Twitter se digan cosas no significa que haya que recogerlas. Tú si vas a un bar y oyes una conversación diciendo que fulano ha matado a otro, no vas directamente al periódico a escribirlas. Lo mismo hay que hacer en Twitter, que te puede dar pistas, pero no es la realidad absoluta.

- ¿Se ha perdido la vocación de los periodistas por ser corresponsales de guerra?

-No hace falta querer ser corresponsal de guerra, hay que querer ser periodista. En Local, Tribunales y Deportes se puede hacer muy buen periodismo.

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