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Los niños de Chernobyl despliegan alas en Galicia

Unas 130 personas, entre pequeños y familias acogedoras de Ledicia Cativa, visitan el aeródromo militar de Santiago

Foto de familia de los padres de acogida y niños de Chernobyl que visitaron el aeródromo de Santiago.

Foto de familia de los padres de acogida y niños de Chernobyl que visitaron el aeródromo de Santiago.

Un total de 67 menores de la región rusa de Briansk, la más afectada por la radiación de Chernobyl, pasan el verano en Galicia dentro del programa de acogimiento estival que organiza cada año la Asociación Ledicia Cativa y cuya finalidad es mejorar las expectativas de vida de estos niños alejándolos de la radioactividad durante dos meses. "Para los niños es una cura de salud. Estudios epidemiológicos rusos calculan que dos meses en España aumenta la esperanza de vida de los menores como mínimo en dos años. Les cambia el color y el aspecto de la piel, la calidad del pelo y hasta ganan peso", explica Ángel Pérez, padre de acogida de Katza, una adolescente de 14 años, que pasa los veranos con esta familia viguesa desde los ocho.

Fernández, vicepresidente de la Asociación Vigo Vuela, fue el encargado de organizar la visita al aeródromo militar de Santiago a la que asistieron 130 personas, entre niños y familias acogedoras. En opinión del presidente de la ONG Ledicia Cativa, José Manuel Borrajo, esta actividad es una de las que más pueden influir en estos niños, ya que además de mejorar su salud, el programa de acogimiento también pretende que se empapen de la cultura gallega y de la forma de ver la vida de los gallegos. "Valores como el sacrificio, el servicio y la dedicación a los demás que representa nuestro Ejército del Aire, junto con la labor de cuidado y preservación de la flora y fauna de nuestros montes a través del Grupo 43 forman ya parte de su bagaje cultural, que hará que estos niños sean jóvenes comprometidos con la sociedad", explica Borrajo.

Durante la visita, pudieron subir a aviones; conocer cómó se pilotan, gracias a pilotos privados del Club Aero Vigo; asistir a un simulacro de los bomberos del aeropuerto, e incluso probarse un traje. Y muchos de los adultos se bañarán más tranquilos al saber que el submarinista que apareció en el medio del monte es una leyenda urbana y que un suceso tan insólito no podría darse ya que el agua se coge al ras de la superficie del mar.

"Queremos agradecer al coronel jefe del aeródromo militar de Santiago, Manuel Muñoz, y al jefe de destacamento del Grupo 43, el comandante Patiño, al aeropuerto de Santiago y al Real Aero Club de Santiago la gran acogida que dieron al grupo. Fue una enriquecedora experiencia", añade Pérez.

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