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Faro de Vigo

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Josele Sánchez: "La monarquía no es una garante de España"

"Zapatero se inventó que la tolerancia es un valor y es mentira, valores son la amistad o el patriotismo"

Josele Sánchez (Buñol,Valencia, 1964), escritor y periodista, autor de Con la piel de cordero, el polémico libro sobre Santiago Carrillo, ha recopilado sus mejores artículos periodísticos en un nuevo libro, Balada Triste para España, en el que recoge su crítica visión sobre España.

-Dice que la Constitución de 1978 es un bodrio. ¿Por qué?

-La Carta Magna quiere consolidar el estado de las autonomías en base a la diferenciación de unos territorios a los que falsamente se les llamó históricos. Se creó una comunidad cántabra, otra de La Rioja, otra en Madrid... en fin, son cosas que no tienen sentido. Esta constitución consolida el sistema que propicia que los partidos políticos puedan colocar a cualquiera y para colmo facilita la cesión de la educación a las comunidades autónomas.

-Los nacionalismos no son de su agrado, está claro...

-Aquí se han inventado muchas historias. El australopithecus tenía ADN vasco y Eva, la primera mujer, en realidad se llamaba Monserrat. Entre 1988 y 1992 se formó a una generación entera en el nacionalismo catalán. La televisión y la radio públicas propagaron esa idea de que España era un parásito que robaba a Cataluña. Mi hija, que está en primero de Bachiller, nunca ha estudiado la batalla de las Navas de Tolosa. Y ya ve, gracias a ella ahora no va tapada de la cabeza a los pies.

-Algo bueno habrá traído la democracia.

-En España la gente es tan ilusa que piensa que cada cuatro años elige a quien define la política nacional. Todo está absolutamente controlado. El 15-M sí fue una reacción popular auténtica contra el sistema. Pero un grupo de comunicación decidió que había que canalizar ese descontento para, de paso, controlarlo y engordar la cuenta de resultados. El plan fue convertir a Ciudadanos en un partido nacional y a Albert Rivera en el Adolfo Suárez del siglo XXI. Por otro lado, se fabricó Podemos para aglutinar el voto de esa izquierda que protestaba. De ahí la presencia constante de Pablo Iglesias en la televisión.

-Entonces, ¿el problema de España es el bipartidismo?

-El problema de España no es el bipartidismo, es la partitocracia. En ningún sitio está escrito que la única forma de representación popular sea a través de formaciones políticas. Mariano Rajoy se deja en un viaje a Barcelona 14.000 millones de euros para dar todos los caprichos a ese hijo díscolo. Envía a Sáez de Santamaría a gestionar el problema y lo único que queda claro es que Cataluña va a hacer lo que le da la gana. Del artículo 155 de la Constitución nadie se acuerda, porque con toda seguridad no se va a aplicar. El ejército tampoco hará nada. Y luego se nos hace creer que esto es democracia.

-Al menos el pueblo es soberano, ¿o no?

-No todo puede someterse a voluntad popular. No se puede votar si Dios existe o no. Si todos los de mi pueblo votan ser gallegos no lo serán por mucho que lo expresen en una urna. Vivimos inmersos en la dictadura del pensamiento único.

-Y la tolerancia ¿qué pinta en todo esto?

-El expresidente Rodríguez Zapatero se inventó aquello de que la tolerancia era un valor. Es mentira. Valores son la libertad, la amistad, el patriotismo. ¿Tengo que ser tolerante ante la poligamia, o ante una mujer que es golpeada por el marido? Yo creo que los límites de esa "tolerancia" están establecidos en la historia y la cultura de Europa.

-Usted ha cubierto todas las guerras de los últimos 30 años, muchas de ellas en países árabes. ¿El islamismo es la gran amenaza de Europa?

-Ahora el islamismo se nos cuela en nuestras casas. Efectivamente me he pasado 30 años en todas las guerras del mundo. Tengo íntimos amigos árabes y estoy a favor de las causas de los saharauis y de los palestinos. Pero por eso mismo, porque les conozco bien, digo que hay que saber dónde poner los límites.

-¿Qué propone?

-El dinero de las ayudas tiene que ser en primer lugar para los españoles que lo están pasando muy mal. Miles de españoles comen y duermen en comedores y albergues sociales. Es necesaria una reacción popular, desde un concepto cristiano. Me siento influido por las ideas que aprendí de José Antonio primo de Rivera y me declaro "Joseantoniano", sin ningún complejo. Quiero una España en la que nos sintamos orgullosos de ser españoles.

-El jefe del Estado es un rey joven, con buena imagen, casado con una mujer de clase media. ¿Eso no le provoca orgullo?

-Yo defendería al jefe del Estado si le viera a él en disposición clara de defender la unidad de la patria y supiera ponerse al lado de los que mas lo necesitan. La monarquía no sirve como garante de España. Felipe VI está haciendo buenos a sus antecesores. No ha habido un Borbón bueno en toda la historia. Habría que cortar con esas prebendas que disfruta esa familia desde que se instauró la democracia en España.

-¿Es usted republicano?

-Sí, desde luego. La república es una forma de Estado. A estas alturas un país no puede pasar de padres a hijos por la herencia de la sangre. Por muy inepta que sea una persona prefiero que sea elegida en las urnas. Claro que para mi la república nada tiene que ver con las dos nefastas experiencias que ha habido en España. Defiendo una España que no tenga nada que ver con la del Frente Popular.

-Es amigo de Pérez Reverte, y como a él, le gusta provocar.

-Pérez Reverte me enseño en la Guerra de Bosnia, con 22 años, que ni los buenos son tan buenos ni los malos son tan malos. Se habla de lo que pasa en Venezuela pero Rajoy va a China, y a Arabia Saudí, donde también se vulneran los derechos humanos.

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