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Supervivencia de la especie

Un álbum cataloga palmeras centenarias de Galicia para evitar que caigan en el olvido

La plaga del picudo rojo destruye esta planta a gran velocidad -Un historiador vigués y una fotógrafa de Cangas elaboran un catálogo con los ejemplares más relevantes

Jorge Barrecheguren junto a lo que queda de las palmeras del hotel Universal de Vigo. // J. Lores

Jorge Barrecheguren junto a lo que queda de las palmeras del hotel Universal de Vigo. // J. Lores

Las palmeras siempre se han visto como una planta foránea en Galicia, sin embargo, muchas llevan aquí cien años. Su presencia está vinculada a la inmigración de América, sobre todo a los indianos que vinieron de Cuba. Son plantas ligadas a un alto poder adquisitivo que se pueden ver en casas particulares y en espacios públicos destacados de las ciudades gallegas.

La supervivencia de estas palmeras centenarias en Galicia, en su mayoría de la variedad canaria, está amenazada por la plaga del picudo rojo, el mayor enemigo de esta planta, que ya ha provocado la tala de muchas de ellas, o que se sequen, de tal manera que solo permanece el tronco. El historiador vigués Jorge Barrecheguren y la fotógrafa canguesa Yasmín Santos unieron fuerzas en febrero de este año para poner en marcha el Proyecto Palmera y documentar la existencia de las palmeras en Galicia antes de que se extingan. A través de un catálogo con imágenes y una pequeña descripción de la historia de la planta, recogida desde libros y entrevistando a sus dueños y vecinos, pretenden visibilizar la problemática y poner en valor la palmera como símbolo de la inmigración indiana.

En su web (proyectopalmera.com) ya cuentan con cien fotografías de palmeras centenarias a las que siguen añadiendo nuevos ejemplares. Barrecheguren se interesó por las palmeras el año pasado cuando se popularizó la existencia de la plaga y se alió con Santos para plasmarlas. "Aquí no había experiencia cuidando las palmeras por eso creemos que cogió a las administraciones sin un plan. Mucha gente ve a la palmera como una especie invasora, al nivel del eucalipto y el pino", explica el vigués.

"Nuestro objetivo con el catálogo es doble, ya que la plaga está siendo tan agresiva, primero catalogarlas para que tengamos una memoria fotográfica y algunos datos si el picudo rojo acaba devorándolas, y también generar un interés público sobre el problema. Lo que no queremos es tener fotografías de palmeras que ya no existen", asegura.

La primera palmera que documentaron fue la de 27 metros que preside el palmeral de los jardines de Méndez Núñez en Coruña. "Es un monumento", dice Barrecheguren. En Vigo, destaca la que había en la villa de Rosendo Silva y la del chalet del Pilar (Casa da Xuventude), además de las del hotel Universal, plantadas en los años veinte, de las que solo queda el tronco.

El picudo rojo (Rhynchopphorus Ferrugineus) que ataca a las palmeras, sobre todo a las Phoenix Canariensises, un coleóptero que se desarrolla en el interior de la planta. Su ciclo biológico se completa en unos cuatro meses, en los que pasa de huevo a adulto. Los machos realizan galerías de alimentación dentro de las palmeras y emiten una feromona de agregación que facilita la copulación, las hembras, una vez fecundadas, realizan en la base de las palmas también galerías para la alimentación y cría. Los adultos, aunque pueden volar hasta a cinco kilómetros por hora, no abandonan la planta mientras tengan alimento, de tal manera que, cuando se deciden a volar, la palmera ya está seca.

Se trata de uno de los insectos del mundo con más capacidad para hacer daño a las palmeras. Su origen está en el sureste asiático y en la Polinesia, y su expansión comenzó a través de las palmeras datileras hace veinticinco años. Su llegada a España, como a otros países europeos, está ligada a la importación; se detectó por primera vez en Granada en 1995. A Galicia llegó en enero de 2013 a Gondomar y, en pocos meses, se extendió a Vigo.

La consellería de Medio Rural puso en funcionamiento un plan el pasado mes de febrero en el que calificaba Vigo, Nigrán, Gondomar y Baiona como zonas con un nivel muy alto de infestación. Las zonas de Oia, A Garda, O Rosal y Tomiño tenían un nivel alto, mientras que se alertaba de algunas palmeras infectadas en Salvaterra de Miño, Tui, O Porriño, Mos, Cangas, Moaña, Marín, Redondela, Bueu, Pontevedra, Poio, Vilagarcía, Salceda y As Neves. El procedimiento de la Xunta contempla la eliminación de las afectadas y la poda de las que sobrevivan.

En este momento, las palmeras originarias de Galicia o importadas solo pueden trasladarse si van acompañadas de un pasaporte fitosanitario. Desde la Estación Fitopatolóxica de Areeiro, dependiente de la Diputación de Pontevedra, indican que la plaga no se ha extendido más pero que muchas palmeras siguen en tratamiento y vigiladas.

Jardines Pazo de Castrelos

  • Desde el Proyecto Palmera aseguran que siete ejemplares de esta planta de este jardín vigués continúan a tratamiento.

Alameda de Soage

  • Esta plaza de Cangas rinde homenaje al indiano Félix Soage, que sufragó la construcción del mercado colindante a principios del siglo XX.

Jardines de Méndez Núñez

  • Casi todas las palmeras de estos jardines de A Coruña tienen la misma edad pero destaca un ejemplar que supera los 27 metros de altura.

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