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Palacios: "En el XVI, como hoy, crecían los pobres pero los poderosos se enriquecían"

"Ríete de las cuentas de Suiza con las de notables de ese siglo como el Duque de Lerma", afirma el escritor -"España era de los mayores imperios pero estaba arruinada", asegura

"España se arruinaba en el siglo XVI. La gente pasaba hambre. Pero los poderosos se enriquecieron, igual que hoy. Y el que más lo hizo de todos ellos fue Francisco de Sandoval, que al poco de reinar Felipe III era nombrado Duque de Lerma". Eso contaba ayer Teo Palacios durante su charla en el club FARO sobre "El Duque de Lerma y la crisis económica del siglo XVI", que fue presentada por la médico María Teresa Cendón y en la que quiso sugerir similitudes con la actualidad. "Ríete de las cuentas de Suiza con las de notables de ese siglo como este duque", añadió.

Palacios hablaba de la época conocida como "Siglo de Oro", considerada como una de las más brillantes de la Historia de España, y en ella sitúa su reciente novela, El trono de barro, Jaque al Duque de Lerma" (editorial Edhasa). "Ese término, Siglo de Oro -dijo- , en realidad no hace referencia a un siglo concreto, sino a un periodo de tiempo que va desde finales del S. XV hasta mediados del XVII. Se habla mucho en esa época del esplendor y la caída de la casa de los Austria. Y por supuesto se le conoce como el momento álgido de las artes españolas: literatura y pintura en especial".

Teo Palacios fue presentado por la médico y diplomada en Historia María Teresa Cendón. // Adrián Irago

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Lerma es hoy un pueblo de la provincia de Burgos, pero a principios del XVII fue un foco de actividad impresionante, según contó. Se construyeron siete iglesias, una de ellas colegiata, varias ermitas, a las que el propio Papa concedió una bula para que los que fueran a visitarlas obtuvieran el perdón pleno. "Se construyeron telares, y Lerma se convirtió en un núcleo importante. La mayor construcción de todas fue sin duda el Palacio del Duque de Lerma, el único palacio ducal con cuatro torres."

El poder corrompe

Acudió Palacios a la frase de Lord Acton: "El poder tiende a corromper, el poder absoluto corrompe absolutamente. " Y no solo eso -añadió-. El poder también atrae a los corruptos a su alrededor. Eso mismo ocurrió con el Duque de Lerma". Pero ¿quién era este personaje? "Ese momento histórico -dice Palacios- está plagado de personajes importantísimos que han quedado en el olvido. Poco antes de que Escobedo, el secretario de Felipe II, fuera extrañamente asesinado, un joven noble heredaba su casa. Se trataba de Francisco de Sandoval y Rojas. Se encontró con que estaba arruinado, a pesar de que su familia llevaba muchos años sirviendo al rey, y de inmediato comenzó a hacer planes para cambiar su estado. Tenía aliados poderosos. Uno de sus tíos era obispo, y otro llegaría a ser Inquisidor General. Sí, tenía aliados, pero no tenía dinero. Y para permanecer en la Corte, necesitaba dinero. Para conseguirlo, lo primero que hizo fue tomar esposa para conseguir dote. La elegida fue Catalina de la Cerda".

Pero a pesar de este matrimonio, la situación de Francisco era difícil. El dinero de la dote no dio para mucho, y tuvieron que depender de la ayuda de algunos amigos, pues a pesar de que elevó ruegos al rey, no consiguió su favor. Así fue como empezó a fijarse en el príncipe Felipe, que sería Felipe III. Era apenas un niño de 7 años, pero Francisco comenzó a trabajar para convertirse en su favorito desde esa edad tan temprana. Empezó a obtener algunos puestos de mayor responsabilidad, y así fue como, tras la muerte de Felipe II en 1598, se encontró en una posición aventajada para hacer y deshacer a su antojo.

"Y aquí -decía Palacios- llegamos al tema económico. A pesar de la cantidad de dinero que llegaba desde las Indias, a pesar de que España gobernaba uno de los mayores imperios conocidos, estaba arruinada. Ya con Felipe II había problemas económicos. La Guerra de Flandes, el enorme gasto de la construcción de la Gran Armada, los gastos de las casas reales, el levantamiento de los moriscos granadinos, las revueltas en Aragón? Todo era un saco sin fondo por el que desaparecía el oro y la plata. Y con Felipe III la situación no mejoró. Los reinos no efectuaban los pagos correspondientes a la corona, no había dinero para pagar las soldadas a los Tercios, y para colmo se producían brotes de peste de forma regular. Se intentaron tomar muchas medidas para paliar la situación, pero de nada sirvió".

El duque, según contó, se enriqueció como nadie había hecho hasta la fecha. Por ejemplo, se dedicó a comprar una serie de propiedades en Valladolid. "Por entonces la ciudad del Pisuerga había perdido prestigio y sus haciendas tenían un precio bajo en comparación con las de Madrid. Y cuando lo hubo hecho, hizo que toda la Corte se trasladara a Valladolid. El mismo rey estuvo un tiempo sin un palacio propio, hasta que el duque le vendió a precio de oro el palacio de Benavente, que él mismo había comprado meses antes a un precio ridículo".

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