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GALLEGOS EN LA CIMA

Beatriz Villanueva Cajide: "Las profesoras extranjeras tenemos mucho éxito entre las alumnas saudíes"

La arquitecta es docente en la Prince Sultan University de Riad

Beatriz Villanueva, en el parque del Diplomatic Quarter, la zona de Riad en la que reside.

Beatriz Villanueva, en el parque del Diplomatic Quarter, la zona de Riad en la que reside.

Sus hijos están convencidos de vivir en el país de los Reyes Magos y la comparan con una princesa cuando viste la negra abaya hasta los pies. Donde ellos ven aventura, Beatriz Villanueva (Santiago, 1973) ha encontrado una salida a la crítica situación del sector en España, donde sentía que ya no era necesaria tras una sólida y premiada carrera, y desde el pasado verano ejerce como profesora en la Prince Sultan University, una de las mejores de Arabia Saudí. Ella y su marido Paco Casas, con el que fundó el estudio bRijUNi en Madrid y que también es docente en otro centro universitario de Riad, han dado un giro radical a sus vidas para enriquecer la enseñanza saudí con su visión de la arquitectura.

La compostelana, con mucha experiencia en las aulas de varias escuelas españolas y de Londres, donde tenía alumnos de otras partes del mundo, se enfrenta ahora a un auditorio exclusivamente femenino. Un muro las separa de los edificios donde estudian los hombres y tampoco puede conducir hasta el campus a pesar de ser extranjera.

Aun así, su percepción de la mujer saudí ha cambiado: "Pensé que las vería tristes y oprimidas y que no se sentirían felices ni realizadas, pero no es así. Claro que no comparto muchas cosas y es verdad que carecen de libertades conquistadas en occidente a lo largo de la historia y que algunas luchan por conseguir más derechos, pero también veo a mis alumnas orgullosas de llevar el velo de la misma manera que su madre o encantadas de que les asignen un marido cuando se sienten preparadas. En España me sentía inútil y aquí me valoran como profesional, lo mínimo es respetar sus costumbres. Las sociedades deben cambiar por sí mismas en el sentido que ellas quieran".

Las profesoras extranjeras tienen "mucho éxito" entre las alumnas pues a través de ellas enriquecen unas experiencias vitales muy reducidas. "Solo las familias más adineradas viajan al extranjero y el cine y muchos libros están prohibidos. El intercambio cultural siempre es bueno y nosotras tenemos unas dinámicas más cercanas y experimentales. También las saudíes que han estudiado fuera tienen esta visión y hay muy buen ambiente y respeto entre todas", destaca sobre el claustro.

Para poder explicar sus asignaturas, Beatriz debe aclarar antes en qué consistió el nazismo o el significado de ser comunista: "Los occidentales nos creemos el ombligo del mundo pero mis alumnas ignoraban la II Guerra Mundial. Es algo completamente nuevo para mí pero también un reto. Y siempre les digo que no renuncien a su manera de ser sino que plasmen en sus dibujos su cultura. Y plantean relaciones que nunca se me hubiesen ocurrido".

Llegan a su aula sin conocer a los grandes maestros como Le Corbusier y, a pesar de que ellas también quieren construir rascacielos cómo los de Dubai o Riad y que están "maravilladas por el star system", desconocen a los arquitectos que lo conforman, incluso a los saudíes: "Les falta pensamiento crítico y, en este sentido, sí se evidencia su sumisión". Sin embargo, todas comparten un modelo, Zaha Hadid, y aspiran a tener su propio estudio como la premio Pritzker iraquí afincada en Londres.

La incorporación femenina al mercado laboral es muy reciente y apenas un 15% de las mujeres trabajan en el país, de ahí la gran necesidad de profesoras. La Prince Sultan fue la primera universidad en admitir a mujeres en Derecho y el año pasado graduaba la primera promoción de arquitectas, que ahora hacen sus prácticas profesionales. "Todas están muy ilusionadas por trabajar o por realizar un posgrado en el extranjero. El gobierno les paga prácticamente la carrera y ofrece muy buenas becas para irse fuera", destaca.

Beatriz sigue trabajando en su tesis dentro del grupo de investigación Arkrit de la Politécnica de Madrid y está finalizando un libro a 4 manos junto a su marido y otra pareja de profesores españoles que residen en la capital británica: "Son cartas que nos escribimos y en las que abordamos temas de arquitectura de una manera más coloquial".

Reivindica el papel del arquitecto -"Mucha gente solo piensa en el diseñador elitista y rico que hace un rascacielos pero se olvida del que hace una plaza y mejora su vida"- y también reflexiona con ironía sobre el mantra que se ha apoderado de nuestro país en los últimos tiempos: "Es verdad que la arquitectura vivía una realidad totalmente artificial pero nosotros siempre hemos trabajado duro en nuestro estudio, organizando eventos, escribiendo artículos para revistas... y llega la crisis y te dicen que hay que reinventarse. Hay quien deja la profesión para dedicarse a la pastelería o se va fuera después de hacer una carrera tan dura y teniendo una buena formación. Es una gran pérdida para el país".

La construcción del AVE Meca-Medina y del metro en Riad, una ciudad de más de 5 millones de habitantes sin transporte público, está atrayendo a muchos españoles: "Te cambia la vida completamente y cuesta dar el paso, pero aquí hay muchísimo trabajo y valoran nuestra formación. Además nuestros caracteres son bastante compatibles y a los que han viajado a España les gusta mucho nuestra cultura".

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