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Una aventura científica con raíces gallegas

Vigo palpita en la primera expedición científica de Colombia a la Antártida

Ricardo Molares, nieto de un vigués que emigró en los años 20, dirige un proyecto pionero que investiga sobre el cambio climático

En el Caribe la temperatura del mar es de 28 grados, mientras que en la Antártida, de 2 bajo cero. Los buques de estos países necesitan aire acondicionado y no calefacción. Embarcarse desde Colombia al continente helado es un reto enorme que, hasta ahora, el país sudamericano no se había atrevido a afrontar. Sin embargo, el pasado 16 de diciembre zarpó de Cartagena de Indias la primera expedición a la Antártida. Ricardo Molares, nieto del vigués Ricardo Molares Otero y director del Centro de Investigaciones Oceanográfico e Hidrológico (CIOH) es el director científico de esta aventura en la que participan 102 personas -entre tripulantes, científicos y productores de vídeo- y que, entre otras misiones, estudiará el cambio climático y su impacto en el planeta.

Ricardo nació en Barranquilla, pero en 1978 sus padres decidieron emigrar de nuevo a Vigo donde la familia, por parte de su padre, Adriano Molares Coderque, tenía una fábrica de ropa llamada Iceltex. Ricardo, que entonces tenía 10 años, y sus hermanos llegaron seis meses antes que sus padres a la ciudad olívica a vivir con sus abuelos en la calle Ecuador 32. "No se me olvidará nunca esa calle, que es donde todavía vive mi abuela", apunta el científico. "Entré a estudiar en el Colegio Don Bosco y allí estuvimos durante un año. Después regresamos a Colombia. Fue una época muy dura, ya que cuando mis padres tomaron la decisión de emigrar a España, lo habían vendido todo y nos tocó volver a empezar desde cero", añade Ricardo.

El espíritu aventurero de sus abuelos y de sus padres pasó directamente a las venas de Ricardo. "Aunque mi adolescencia se desarrolló en el ambiente caribeño del merengue dominicano, de la salsa caleña, del vallenato y de los carnavales de Barranquilla, de la comida y de la cultura de la costa colombiana, en mi casa todo era diferente y siempre existió algún tipo de relación con Galicia. Siempre me llamó la atención el espíritu aventurero de los gallegos, cómo mi abuelo y su hermano llegaron a Cartagena de Indias y se enfrentaron a lo desconocido. Creo que siempre eso me ha guiado de alguna forma", describe.

Ricardo ingresó en la universidad para estudiar Ingeniería de sistemas. "Aquello no llenaba mis expectativas, así que me presenté como cadete naval en la Armada de Colombia", afirma. El joven fue ascendiendo en la Armada hasta llegar a Capitán de Fragata y se especializó en Ciencias del mar. Estudió Oceanografía física y su carrera dio un giro definitivo hacia la ciencia. Actualmente es director del CIOH - Pacífico, donde su mayor responsabilidad se relaciona con la investigación en tsunamis, "que son la mayor amenaza marina en la costa pacífica colombiana".

Fue entonces cuando le asignaron la tarea de planear la primera expedición de Colombia a la Antártida, "un sueño de los oceanógrafos colombianos". La aventura marcha con éxito; están desarrollando 9 proyectos de investigación que involucran líneas de investigación en oceanografía y en biología marina. "Mi gente está contenta y el ánimo de los investigadores es bueno. Mejor no puede ser", escribe Ricardo a su padre cuando cae la noche y consigue milagrosamente conexión a internet.

El abuelo que se aventuró a Colombia y pasó de vender jabones a caballo a levantar una fábrica

  • En 1920 el tío abuelo de Ricardo, el vigués Adriano Molares Otero, emigró a Colombia en busca de nuevos horizontes y dos años más tarde su abuelo, Ricardo Molares Otero, siguió sus pasos. Llegaron a Cartagena de Indias y comenzaron un negocio de producción y venta de jabón que repartían en carretas a caballo. Con el tiempo la situación mejoró y levantaron una fábrica de jabón que se llamó Iberia. Su tío abuelo se casó con una cartagenera y construyeron una casa que bautizaron como Galicia; nombre que aún pervive hoy. Ricardo (abuelo) se casó con una sevillana y se instalaron en Cartagena de Indias donde nació el padre de Ricardo y todos sus tíos. Pero después de un tiempo, cuando su padre tenía 18 años, todos regresaron a Vigo, "donde permanecen hoy la mayoría", explica el oceanógrafo de raíces gallegas. Su padre, Adriano, inició la carrera de Medicina en Santiago, pero la dejó para estudiar en la Escuela de Peritos de Vigo mientras la que en ese momento era su novia estudiaba Enfermería en Barcelona. "En 1967 mi padre se enteró de que mi abuelo vendería la fábrica de jabón, pero cuando llegó a Cartagena de Indias ya todo estaba hecho", apunta el científico.Tras vivir un año en Vigo, Ricardo Molares ha disfrutado de varias navidades en la ciudad de su abuelo. "Me apetecía muchísimo que la conocieran mi esposa y mi hija; recordar la playa de Samil donde me llevaba mi tía Juanita, el Castro, la calle Príncipe, mi colegio, la tienda de golosinas... Vigo ha marcado mi vida aunque naciera en Colombia", concluye.

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