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Policías bajo sospecha en EE UU

La muerte a tiros de otro hombre negro, ahora en Arizona, refuerza la indignación por la violencia de los agentes, a los que la ONU acusa de impunidad

Arriba, funeral en Cleveland (Ohio) por el niño Tamir Rice. Sobre estas líneas, protesta en Nueva York, ayer de madrugada. // Reuters

Arriba, funeral en Cleveland (Ohio) por el niño Tamir Rice. Sobre estas líneas, protesta en Nueva York, ayer de madrugada. // Reuters

La escalada de violencia policial contra la comunidad afroamericana de EE UU se ha engrosado con una nueva muerte. Según se informó ayer, un agente blanco de Phoenix (Arizona) mató el miércoles de dos disparos a Rumain Brisbon, un hombre negro de 34 años que no portaba armas.

Brisbon, un traficante que vendía drogas en un coche, fue instado a alzar las manos, pero salió corriendo hacia un edificio de apartamentos. Allí se produjo un forcejeo en el que el hombre se llevó la mano a un bolsillo, lo que le valió dos tiros en el torso. El agente, de 30 años, cuyo nombre aún no se conoce, descubrió entonces que el bolsillo del sospechoso albergaba un frasco de la droga que estaba vendiendo, un fármaco opiáceo conocido como oxycodona.

Este nuevo homicidio policial llega cuando Nueva York y otras ciudades del país viven desde el miércoles sonoras protestas por la decisión de un gran jurado de la ciudad de los rascacielos de exculpar sin juicio al agente blanco que, en julio, mató con una llave de estrangulamiento a Eric Garner, un hombre negro de 43 años al que pretendía detener. Ayer de madrugada eran miles los manifestantes en Nueva York, Pittsburgh, Washington, Boston y Chicago.

Hace poco más de una semana, hasta 170 ciudades de más de 30 estados conocieron protestas por una decisión similar de otro gran jurado, que decidió exculpar sin juicio al agente blanco que en agosto mató a tiros al joven negro de 18 años Michael Brown en circunstancias aún no esclarecidas.

Además, el pasado miércoles se celebraron en Cleveland (Ohio) los funerales por el niño negro de 12 años Tamir Rice, que fue abatido a tiros el pasado 22 de noviembre en un parque de la ciudad cuando jugaba con una pistola de juguete que un ciudadano confundió con un arma auténtica. Sus sospechas le movieron a llamar a la Policía, en cuya centralita se le preguntó varias veces si el sospechoso era blanco o negro. Tras quedar determinado este aspecto, se envió al parque a una patrulla que ordenó al niño alzar las manos y, ante la falta de respuesta del menor, optó por disparar a muerte.

"La vida de los negros también importa" es uno de los lemas más repetidos por los manifestantes estos días, junto con una queja: "No nos dejan respirar". Las autoridades federales han anunciado una investigación sobre las circunstancias de la exculpación de Garner, mientras que los presidenciables Hillary Clinton, demócrata, y Rand Paul, republicano, coincidieron en la necesidad de revisar los procedimientos judiciales.

La preocupación por el alcance que está adquiriendo en EE UU la violencia policial con los negros llegó ayer incluso a la ONU, donde relatores especializados en Derechos Humanos instaron a las autoridades de Washington a revisar las prácticas de sus policías y exigieron que se ponga fin a la discriminación racista. Para los relatores, decisiones como las de exculpar a los agentes que mataron a Brown y a Garner hacen sospechar que la Policía actúa con "impunidad cuando las víctimas del uso excesivo de la fuerza pertenecen a la comunidad afroamericana o a otras minorías".

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