La saga Alvariñas cocina para el Rey
Atún rojo, zamburiñas, navajas o solomillo, entre los cincuenta pinchos que la promoción de 1989 de la Escuela Naval, encabezada por el Rey Felipe VI, degustó en los restaurantes de esta familia la noche del jueves en Combarro

Jaime y Maruja, con la foto de una anterior visita de Don Felipe cuando era guardiamarina (abajo). / FDV
Manu Otero
El Rey volvió el jueves a Combarro. Felipe VI regresó al restaurante Alvariñas para cenar con sus compañeros con el fin de celebrar los veinticinco años de la promoción de guardiamarinas de la Escuela Naval de Marín, la de 1989. Su Majestad degustó, una vez más,, los productos típicos de Galicia y recordó así sus tiempos más jóvenes cuando acudían al local de O Peirao que regentaba el progenitor de esta familia de hosteleros.
El banquete se dividió en dos partes. La primera, en el restaurante O Peirao, regentado actualmente por el menor de la familia, Carlos Alvariñas. La "carta" consistió en un pincho con empanada de maíz de xoubas, empanada de trigo de raxo, berberechos al vapor y pulpo á feira, servido por un pulpeiro profesional. El gusto del Rey por el pulpo quedó patente, al ocupar durante ese momento un lugar cercano al pulpeiro. Conocido es, por anteriores visitas de Don Felipe, que este cefalófopo es uno de sus manjares preferidos.

Foto de familia en una de las comidas de ahora monarca y sus compañeros al restaurante de Combarro. / FDV
Al finalizar el pincho, los comensales se desplazaron hasta el restaurante Alvariñas, cuyo chef y gerente es Jaime, el hijo mayor, donde disfrutaron de una cena con platos más elaborados, pero también en formato pincho, en el que los invitados estuvieron de pie para facilitar el contacto entre ellos y poder mantener conversaciones y recordar su etapa en la Escuela hace un cuarto de siglo, tal y como informó ayer FARO en exclusiva.
El menú en el Alvariñas estuvo compuesto por 50 aperitivos, elaborados todos ellos con productos del mar, entre los que destacaron el atún rojo, preparado de un modo especial; zamburiñas al horno o navajas confitadas con algas y notas de aceto balsámico. Como broche final al banquete, se sirvió un solomillo con salsa de higos verdes y reducción de vino tinto. La cita acabó alrededor de la 1.30 de la madrugada y el Rey abandonó Combarro para dirigirse a la Escuela Naval Militar de Marín, donde pasó la noche.

Jaime y Maruja, con la foto de una anterior visita de Felipe VI cuando era guardiamarina (abajo). / FDV
Jaime Alvariñas, gerente y chef del restaurante, admitió que para él es una satisfacción cocinar para el Rey de España y que "soportar la presión que conlleva la preparación de un menú de esas características se ve recompensada por la satisfacción de que los comensales elogien y agradezcan el trabajo".
Alvariñas quiso acordarse también de su equipo de cocina, formado por 6 personas, que resultaron clave para sacar adelante el trabajo.
Al chef le consta que Felipe VI probó todos y cada uno de los platos, un gesto de respeto y agradecimiento por el trabajo de todos los cocineros. Un aspecto que quiso destacar el chef Alvariñas es "la sencillez y cercanía del Rey" que en todo momento estuvo pendiente de todos los detalles y tuvo tiempo para saludar y compartir momentos con todos sus antiguos compañeros.
La relación de Felipe VI con la familia Alvariñas se remonta a su etapa de guardamarina en la Escuela Naval Militar de Marín. En esa época, los alumnos aprovechaban sus días libres para visitar Combarro e ir a comer empanada al restaurante O Peirao. "Cuando venían navegando desde Marín hasta aquí (Combarro) llegaban congelados y empapados. Entonces, les dábamos mantas, jerseys secos, y comida caliente para que entraran en calor", recuerda el matrimonio propietario del restaurante O Peirao, Jaime Alvariñas y Maruja Vicente. "Los marinos llegaban a decirme que era como su segunda madre, decían que tenían una madre en su pueblo y otra en Combarro que era yo", señalaba Maruja entre risas.
Sobre la relación directa con el, por aquel entonces, Príncipe de Asturias, el matrimonio lo recuerda como una persona muy familiar, "que le gustaba mucho la empanada y el pulpo", matizan.
La visita a los restaurantes de la familia Alvariñas no es solamente cosa de Felipe VI, su padre Juan Carlos I visitó también el establecimiento de estos restauradores de Combarro en más de una ocasión.
Sobre la visita del pasado jueves, el matrimonio propietario del restaurante se encontró con un Felipe VI "muy alegre y agradable". Asimismo, se mostraron "muy felices y satisfechos" porque todos los comensales quedaron muy contentos con el banquete. Durante la cena, Maruja Vicente tuvieron la oportunidad de compartir una breve conversación con el Rey: "Quitamos unas fotos y le dije que tenía unas hijas muy guapas y me contestó que sí que lo eran y que estaba encantado con las dos niñas, Leonor y Sofía". En la localidad marinera, Su Majestad saludó a todos los vecinos con los que se encontró.
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