Clara Eugenia Núñez conoce de cerca las entrañas de la universidad. Fue directora general de Universidades e Investigación de Madrid durante un lustro y es doctora en Ciencias Económicas por la Universidad de Alcalá. Su último libro, "Universidad y ciencia en España: claves de un fracaso y vías de solución", incide en que este ente académico debe ser dinámico y abierto y no estático.

- En su último libro, Universidad y ciencia en España: claves de un fracaso y vías de solución (2013), presenta los proyectos que puso en marcha para transformar la institución académica y en cierta ocasión comentó que en la universidad prevalecen "el localismo, la endogamia y la mediocridad". ¿Cuál es el estado de salud actual de las universidades españolas con el recorte de becas y el aumento de tasas universitarias?

- Distinguiría lo que es una mala coyuntura económica, donde está inmerso todo el país, familias, empresas, el Estado. Todos tenemos menos ingresos, y por tanto, las universidades también tienen que hacer ajustes. Pero el problema más grave es estructural, es de fondo: la universidad no forma a los titulados que la sociedad necesita y no hace la investigación que haría más competitivas a nuestras empresas. Esto es más serio que la caída de los ingresos en los últimos años en las universidades, que han dado lugar, eso sí, a subidas de tasas o reducción de becas.

- Ninguna universidad española figura entre las 200 primeras del mundo. ¿Cuáles son las claves de este fracaso y qué reformas lo solventarían?

- Creo que uno de los problemas más graves de la universidad es que repele al talento, no es capaz de atraer y de fijar a la gente mejor preparada. Los mejores estudiantes y científicos abandonan el país y trabajan en universidades extranjeras, y en las españolas se ven muy pocos extranjeros. Esto es la clave por la que las universidades españolas no están a la cabeza. No es un problema exclusivamente económico. En los últimos 10 años antes de la crisis se duplicaron los fondos para ellas, pero no mejoramos en el ranking, porque las contrataciones siguen haciéndose en clave interna, sin llamadas internacionales para atraer grandes científicos. Es más, cuando se les hace una oferta no vienen por las condiciones en las universidades españolas. La universidad tiene que ser un ente dinámico, donde se abren y cierran departamentos, entran y salen profesores, y no un ente cerrado, estático, en una sociedad cambiante como la actual.

- ¿Es necesario un Pacto por la Educación entre las principales fuerzas políticas y que sea respetado sea cual sea el color político del Gobierno?

- Es crucial. Sin él, no se pueden poner las bases de una política educativa que por naturaleza es a largo plazo, no a corto. Hoy hablamos de la generación mejor educada de este país porque tiene 12-13 años de estudios. Los resultados no se ven entre unas elecciones nacionales o locales cada cuatro años.

- ¿Cómo define la gestión educativa del ministro José Ignacio Wert hasta ahora?

- En universidades son muy escasas las medidas que ha tomado hasta ahora. Y volvemos a encontrarnos con el mismo problema. Aprobó una medida por la que vinculaba el mérito de los profesores a la carga docente, pero sin que se pudiera controlar de forma eficaz y sencilla. No sé si la reforma (Lomce) de 2014 irá en la buena dirección. Deseo y espero que sea capaz de hacerlo.

- ¿Y en cuanto al recorte de becas?

- El que crezcan o se reduzcan las becas en un momento determinado es un tema coyuntural y depende de los fondos disponibles de todos los españoles para pagar impuestos y cubrir todas las necesidades de un Estado de Bienestar. No creo que sea ese el problema actual de que los estudiantes tengan o no acceso a la educación. Este es uno de los países más equitativos en este aspecto. El que en un momento de crisis haya que reducir las becas me parece que entra dentro de la normalidad más absoluta.

- Entre sus obras figura el libro Para comprender la crisis (2009). ¿Cuándo los ciudadanos de a pie notarán esa salida de la crisis en su vida cotidiana?

- Entonces ya alguien nos decía: "¿No sois un poco pesimistas? Estamos a punto de salir de la crisis". Se probó que teníamos razón y lo sentimos mucho. Creo que ahora la situación no es tan dramática y parte del ajuste se ha hecho. Desde luego que la salida no será fácil. La universidad debería contribuir a ella mediante las tareas de formar a los jóvenes y hacer una investigación útil a la sociedad y a las empresas, y no creo que sea consciente de la importancia de su papel, ni esté pidiendo las reformas necesarias para ello y no creo que vaya a hacerlo, sino que va a fallar a la sociedad en la salida de esta crisis.

- Profundiza en las áreas que necesitan reformas estructurales como el modelo de Estado. ¿Este modelo autonómico actual es sostenible con la duplicidad de instituciones?

- La crisis lo que ha puesto de manifiesto es todos los temas donde nos habíamos embarcado que no son sostenibles. Probablemente el modelo de Estado hay que repensarlo, al igual que si podemos sostener el número de universidades, facultades y estudios que tenemos.

- ¿Invertir en I+D es una alternativa a los ladrillos que solían sustentar la economía del país?

- Invertir bien en I+D es rentable, invertir mal, no. La producción científica en España se ha multiplicado en las últimas décadas, somos la novena potencia en publicaciones. Pero su impacto real no interesa, no es relevante. Eso explica en parte que la empresa privada no invierta en investigación.