Un hombre emprendedor que arriesgó su capital por acercar su pasión, la ópera, a todo Vigo. Camilo Veiga fundó en 1958 la Asociación Amigos de la Ópera de Vigo, una iniciativa que trajo a la ciudad a algunos de los más grandes cantantes de ópera y que contribuyó a formar a un público fiel a este arte. Han pasado ya 54 años y la asociación ha vivido momentos gloriosos y otros muy difíciles, de inactividad absoluta. Pero el trabajo constante de algunos de sus socios ha logrado mantener en pie a esta asociación y conseguir que mañana, 47 años después, el público de Vigo pueda volver a disfrutar de una gran ópera escenificada como es "Norma", de Bellini.

Juan Pérez Comesaña comenzó a colaborar con la asociación desde su misma creación. Desempeñó los cargos de vicesecretario y secretario junto a Camilo Veiga, su amigo personal, y, a la muerte de éste, fue nombrado presidente, cargo que desempeñó hasta 2003. Mano a mano con él estuvo siempre Pupo Grobas, secretario de la asociación y hoy enfermo de alzhéimer. "Hacíamos todo; desde poner sellos a las cartas a convocar a la prensa o lo que fuera necesario", recuerda Pérez Comesaña ante la afirmación de su hijo, Pepe Grobas, que es actualmente tesorero.

Pérez Comesaña sitúa la irrupción de la ópera en Vigo en 1882, año en el que el Teatro Tamberlick acogió nada menos que 12 óperas. "Al año siguiente se interpretaron 15 óperas pero ya comenzó a declinar y se hicieron experimentos con el cinematógrafo para salir adelante", apunta. Mucho tenía que ver en aquella proliferación de actuaciones el hecho de que muchas compañías operísticas venían a Vigo para embarcarse rumbo a América y, aprovechando su estancia en la ciudad, ofrecían alguna actuación.

A pesar de todo, Pérez Comesaña asegura que "no era sencillo conseguir un público fiel porque nunca hubo una burguesía que apoyase estas iniciativas". Aún así, un entusiasta Camilo Veiga se arriesgó y fundó la Asociación en 1958. "El primer festival abarrotó el teatro pero aún así la Asociación tuvo un déficit de 16.800 pesetas, que fue pagando a plazos religiosamente la familia Veiga", apuntan.

Los veteranos recuerdan que en aquellos primeros años los festivales se hacían en colaboración con la Asociación de Amigos de la Ópera de A Coruña, que inició su andadura dos años antes. "Ellos pagaban el viaje de ida de las compañías y nosotros los de vuelta y las actuaciones se hacían seguidas para ajustar al máximo los costes", describen.

A la muerte de Camilo Veiga (1979) la Asociación tuvo que plantearse un cambio para salir adelante. El por entonces alcalde, Manoel Soto, propuso dos años después municipalizar el festival para garantizar su continuidad. "Pero esta iniciativa duró solo dos años y después nos negaron el apoyo económico... hasta ahora", lamentan los directivos.

A finales de los años 90 y ante la falta de mecenazgo, la asociación quedó totalmente paralizada. "Por más que insistimos, no conseguimos el apoyo ni del concello ni de la Xunta ni de la Diputación", recuerda Pedro Díaz. Sin embargo, sufrían un agravio comparativo respecto a la asociación de A Coruña. "Ellos siempre tuvieron el apoyo del Ministerio, de la Xunta y de la Fundación Barrié", aseguran. "Llegamos a pensar en dar de baja la asociación".

Pero entonces intervino Eduardo de la Rubia. "Con todo su entusiasmo consiguió relanzar de nuevo, en el año 2000, la asociación; buscó a gente para la nueva directiva y propuso a Roberto Relova la presidencia", alaba Pedro Díaz.

La nueva directiva mantenía la filosofía de ofrecer a Vigo ópera "porque el público vigués lo merece igual que el coruñés, el asturiano o el vasco", opinan. Las instituciones comenzaron a implicarse más en la cultura y "se veía abordable comenzar una nueva etapa".

Daniel Diz, actual secretario y director artístico de la fundación, se muestra agradecido porque este año la asociación ha recuperado el apoyo económico de la Xunta "y nos ha prometido continuidad". También mantienen la aportación de la diputación y valora el apoyo de colaboradores que, aunque sin aportación económica "son muy importantes para la celebración del festival", como el Marco, la Obra Social Caixanova, el Conservatorio de Música y la Coral Casablanca. El concello sigue sin responderles pero los responsables quieren destacar el apoyo que, en su época de alcaldesa, les brindó Corina Porro.

Hoy la Asociación cuenta con 500 socios (en sus mejores momentos llegó a tener cerca de 700). "Junto con los socios de toda la vida hay otros jóvenes muy participativos", apunta Diz. "Contamos con un presupuesto muy reducido pero la idea sigue siendo hacer una difusión de la ópera y popularizar el género, por eso también organizamos charlas de aproximación y procuramos que los precios sean asequibles para todos", concluye.