El sistema sanitario público es "absolutamente insostenible" en este momento, con una deuda de 16.000 millones de euros. Así lo subrayó ayer la ministra de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad, Ana Mato, en respuesta a una interpelación del PSOE en el Congreso de los Diputados. La titular de Sanidad añadió que ve factible aplicar este mismo año un "copago" de recetas según la renta de los pacientes, por tramos, gracias al cruce de datos informáticos de Hacienda, Seguridad Social y Sanidad, siempre y cuando lo decida el Consejo Interterritorial de Salud.

Respecto al proyecto de presupuestos de 2012, Mato aseguró que no solo mantiene, sino que "blinda" el sistema de bienestar social, empezando por la sanidad, y no va a retroceder, sino a consolidarse con el PP. Sin embargo, la ministra señaló que ve factible aplicar este mismo año un "copago" de recetas según la renta de los pacientes, por tramos, gracias al cruce de datos informáticos de Hacienda, Seguridad Social y Sanidad; eso sí, siempre y cuando el Consejo Interterritorial de Salud –en el que están representadas las comunidades autónomas– adopte esta medida.

La versión del PSOE es muy distinta. El diputado socialista Eduardo Madina enfatizó que las cuentas del Estado elaboradas por el Gobierno de Mariano Rajoy constituyen "el mayor ataque directo contra la sociedad del bienestar de los 30 últimos años". Madina atribuye esta situación a una "gran obra de ejecución ideológica" del Partido Popular: el paulatino desmontaje del modelo social y de las partes nucleares del Estado del bienestar. Por su parte, la exministra de Sanidad Trinidad Jiménez expresó la negativa del PSOE de ser "cómplice" del "desmantelamiento" del sistema sanitario y el rechazo a cualquier tipo de "copago".

"Gestión catastrófica"

Mato replicó que el Gobierno va a asegurar el modelo de bienestar social frente a las contingencias futuras, sin hipotecar más el futuro de los españoles, y "especialmente ante los riesgos de los gobierno ineficaces", en referencia a la gestión "catastrófica" y de "quiebra" de los socialistas. "Ningún español va a quedar desasistido o desatendido por culpa de esta crisis", indicó la ministra, quien agregó que "vamos a redoblar los esfuerzos para que, con menos recursos, podamos llegar a más gente".

Según Mato, se mantendrán unas prestaciones sociales, sanitarias y educativas de la máxima calidad gastando "con sentido común", no más de lo que se tiene. Acerca de la sanidad, precisó que se está hablando con todas las comunidades autónomas y que se está actuando para asegurar la sostenibilidad del sistema y que se garantizará la equidad. "En estos momentos, la sanidad no tiene ni siquiera garantizada la equidad, no todos los ciudadanos tienen acceso a los mismos servicios sanitarios (...). Sale más rentable el sistema a los que vienen de turismo sanitario que los que vivimos aquí", indicó la ministra.

Entre otros programas, Mato aseveró que va a garantizarse el sistema de dependencia, que los socialistas dejaron "sin modelo estable de financiación", y aseguró que los presupuestos dedican cinco puntos porcentuales más a esta partida que en de 2011, con los socialistas.

El ministro de Economía, Luis de Guindos, se sumó a las tesis de Mato argumentando que los recortes anunciados por el Ejecutivo son "la única forma que existe de garantizar un sistema sanitario público, universal y de calidad".

Riesgo para el modelo

Por su parte, los médicos gallegos y los defensores de la sanidad pública rechazan de plano cualquier modalidad de copago, al entender que es injusto gravar el acceso a los servicios sanitarios, lo que perjudicará a quienes más los necesitan, y además es ineficaz al carecer de capacidad real recaudatoria. "Si se cobrase 10 euros por consulta en atención primaria y 15 por cada visita a urgencias, la suma no supondría ni el 1% del gasto sanitario real", afirma Manuel Martín, portavoz de SOS Sanidade Pública. Asimismo, sostienen que los recortes en sanidad mermarán la calidad de los servicios, al tiempo que ponen en serio riesgo el modelo de bienestar social.