"Solo hay una clave para conseguir un divorcio sin traumas, elegante: la educación. En mi vida profesional me he encontrado con muchos estúpidos que se estaban separando y cuya actitud obraba en perjuicio propio y ajeno. Una persona inteligente no se puede permitir el lujo de un mal divorcio". Eso decía ayer en el Club FARO la jueza Purificación Pujol, en una charla sobre "Divorciarse con estilo y sin traumas" que le presentó el abogado Ramón Cortegoso.

El divorcio o la separación, según ella, no acaba con la familia: lo que acaba con la familia son los malos matrimonios. Igualmente, el problema no es el divorcio sino el mal divorcio. "Lo mejor que le puede pasar a alguien es hallar a la pareja perfecta pero, si no ocurre, hay que saber rectificar y volver a empezar sin odio, por pura inteligencia de supervivencia", dice.

Un mal divorcio es generalmente un infierno. La tesis de Pujol, que publicó en Grijalbo "Un divorcio elegante", es que si las dos personas adultas que forman la desunión son de verdad adultas e inteligentes, se consigue casi la excelencia, y se llega a un perfecto divorcio elegante. "Si uno de ellos es estúpido y pelea por todo, conseguiremos solo un divorcio medio elegante. Y es que ¿creen ustedes que una cubertería de plata, por ejemplo, merece medio minuto de discusión?", añadía la jueza.

Además de ofrecer algunos consejos para los que se estén divorciando, Pujol describe el divorcio como "una etapa más" y señaló uno de los principales objetivos de un divorcio elegante. "Lo que pretendo –dijo– es desdramatizar el divorcio (...) Quizás sea la salvación (...) porque muchas veces la convivencia puede ser un infierno. Es posible la ruptura sin daños. Hay que intentar por todos los medios que todos salgan beneficiados".

Dos de cada tres

Dos de cada tres uniones acaban rompiéndose y, según Pujol, no es descabellado pensar al iniciar un romance que es muy probable que acabe tarde o temprano. Y Pujol aludió a otra de sus tesis: "No hay que buscar una buena pareja, sino un buen ex". Nos podemos separar de un marido, de una novia o de una pareja de hecho pero, ¿y de un ex? No podemos. Un ex es para toda la vida".

Una de las claves para poder encontrar el amor y sobre todo para poder desenamorarse con estilo es, según Pujol, encontrar una pareja que, llegado el caso, sea un excelente ex.

"Pensar en un novio como un ex en potencia –dice– no es condenar la relación al fracaso, al contrario. Los buenos ex son también muy buenas parejas, por lo que si elegimos bien al ex, es muy probable que sea nuestra pareja eternamente".

"Para que una pareja dure son fundamentales tres pilares: comunicación, buen sexo y respeto absoluto. Una de las mejores cosas que te pueden pasar es acertar con la primera pareja, pero si no es así, qué problema hay en rectificar"

¿Existen ´síntomas´ que auguran el fin de una relación? Pujol desvela algunos de ellos: Hay determinados límites que jamás se deben sobrepasar. Cuando se está rozando la violencia verbal, la humillación, no digamos nada ya de la violencia física... hay que romper antes. Cuando esa desunión se realiza antes de que te hayas llegado a insultar, sin que haya habido esos meses y meses de incomunicación, de tener a esa persona como un extraño en tu vida... eso es mucho más beneficioso para los dos porque no queda ese rencor de los días y días de violencia, del portazo, del insulto...

Los hijos son uno de los principales motivos de ´lucha´ entre los matrimonios divorciados. La autora explicó que "no existen los ex padres, sólo existen ex esposos": Jamás un progenitor debe hablar mal al hijo del otro progenitor, porque eso redunda en el propio perjuicio del que habla mal, no del otro. El hijo luego se dará cuenta de que su padre o su madre han estado callados, jamás han dicho una palabra malsonante del otro. Y no perdonará a quien lo haya hecho".

Dice Pujol, y con eso acabó su charla, que un divorcio elegante fomenta la buena salud mental de quien lo practica, y eso lo justifica.

"Hay vida más allá de la separación"

Cuando una pareja decide romper, parece que todo su mundo se viene abajo. El amor y la felicidad que un día tuvieron se esfuman y son sustituidos por la tristeza, la decepción y el odio. En esos momentos duros, separarse civilizada y elegantemente es fundamental, sobre todo para que los mayores perjudicados no sean los hijos. Pero también para mantener una actitud positiva y poder seguir adelante

"No solo hay vida más allá de la separación –afirma– , sino que es más probable que esta sea mejor y más positiva. El problema no es el divorcio, sino hacerlo mal y una pareja se separa cuando ya no es feliz, o por lo menos uno de sus miembros. Yo aconsejo llegar a un acuerdo siempre que se pueda. Y que no tenga que decidir un tercero por ti".

Llegados a este punto, asegura la experta, es fundamental encontrar la paz interior para seguir avanzando. Perdonar al ex es lo principal y también una de las cosas más difíciles de hacer, especialmente si la relación ha terminado mal. "Hay que pensar primero en lo que va a sentir el otro y luego en lo que sentimos nosotros. La cordialidad, la afabilidad y el buen tono deben imperar en todas nuestras relaciones", afirma.

El tema del dinero

Además del calvario emocional y psicológico que implica el divorcio, el dinero, o mejor dicho, la falta de él puede ser un factor determinante que empuje a continuar con la relación.

Es muy probable que uno de los dos deba hacerse cargo en solitario de la hipoteca, o que disponga de menos dinero para vivir que el que tenía cuando entraban en casa dos sueldos.

Aún así, Pujol aconseja olvidar el dinero y pensar si se es realmente feliz al lado de la otra persona: "Enamorarse es descubrir lo barato que es ser feliz -comenta-. Cuando uno es realmente feliz se asombra de lo poco que necesita para vivir".