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La mayor tormenta solar de la historia llega con poca intensidad a la Tierra

Sus efectos sobre las comunicaciones podrían notarse durante las próximas horas e incluso días, según expertos gallegos

El espectáculo de las llamaradas. En la imagen superior del Sol, se aprecia la espectacular tormenta que está originando las considerables llamaradas sobre la Tierra. // v

El espectáculo de las llamaradas. En la imagen superior del Sol, se aprecia la espectacular tormenta que está originando las considerables llamaradas sobre la Tierra. // v

ágatha de santos - Vigo

Un repentino impulso en la magnetosfera terrestre confirmó a las doce del mediodía la "llegada" de la tormenta geomagnética al planeta, que lo hizo debilitada y con una estela de espectaculares auroras boreales, aunque su efecto podría incrementarse en las próximas 24 horas. Esto implica que podría afectar a las comunicaciones por radio de alta frecuencia –como las que emplean los aviones–, los sistemas GPS y algunas interrupciones en el suministro eléctrico, aunque en este caso de menor importancia, dependiendo de los límites de corriente que se puedan gestionar, según la Administración Nacional de Océanos y Atmósfera (NOAA) de EE UU. Las predicciones de la NASA apuntaban a que podría producirse una "fuerte" tormenta geomagnética, sin embargo, el Observatorio de Dinámicas Solares (SDO) indicó ayer que el impacto fue "más débil de lo esperado" y provocó una tormenta "menor", con una intensidad de uno en una escala de cinco.

"Una tormenta solar puede tener muchos efectos en la Tierra y en lo que la rodea, me refiero a los satélites, aunque tampoco hay que alarmar, porque ya hemos pasado otras tormentas solares de este mismo grado hace años", explica José Luis Rodríguez, profesor titular del grupo de Antenas, Radar y Comunicación Óptica de Escuela de Ingeniería de Telecomunicación de la Universidad de Vigo y miembro del equipo del proyecto del satélite gallego "XaTcobeo", lanzado el pasado 13 de febrero.

Rodríguez pone precisamente al pequeño satélite de la Universidad de Vigo como ejemplo de que, a pesar de que la tormenta solar pueda provocar perturbaciones en las comunicaciones, no supone un peligro para el planeta. "No hay que alarmarse. El ´XaTcobeo´ sigue vivo y acaba de pasar por esa radiación", asegura.

Una tormenta solar es una modificación de la superficie del Sol que alcanza todo el espectro electromagnético: radiación visible, rayos X y rayos gamma, y que perturba temporalmente la magnetosfera terrestre. "La radiación es captada por la líneas eléctricas, que registran picos de corriente, y afecta más a las grandes redes de distribución eléctrica que a las pequeñas. Pero los efectos van más allá: la modificación de la magnetosfera permite que pase a la ionosfera, lo que tiene consecuencias en determinadas bandas de frecuencia. Podemos perder comunicaciones pero también el GPS, que no solo es un sistema de posicionamiento para quien va en coche, sino que se usa de forma masiva para sincronización de equipos, como la telefonía móvil", explica.

Desde un punto de vista astronómico, una tormenta geomagnética es un fenómeno fascinante que puede dejar a su paso espectáculos tan sorprendentes como las auroras boreales incluso en latitudes bajas, como ocurrió en 1989. "En Galicia, el fenómeno fue visible y se pudo contemplar durante unas seis horas en dirección norte-noroeste", recuerda José Ángel Docobo, director del Observatorio Astronómico Ramón María Aller de la Universidad de Santiago (USC).

El astrónomo asegura que la tormenta solar que ayer llegó a la Tierra no es un fenómeno anormal, por lo que no hay preocuparse más allá de las alteraciones que pueda causar en los servicios de comunicaciones. "Cada unos once años, el campo magnético del Sol entra en máxima actividad y da lugar a estas lluvias geomagnéticas", explica.

Aunque es impredecible cuándo sucederá la próxima tormenta solar, el astrónomo gallego sostiene que lo más normal es que se sucedan más, ya que este ciclo solar comenzó en 2010 y finalizará en 2020, con su momento cumbre el próximo año.

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