Manuel Valcárcel (Monforte de Lemos, 1975) se propuso reflejar el recorrido del agua desde el momento en el que esta se encuentra en estado sólido en un glaciar, del cual se desprende una gota que va viajando por todo el mundo y acaba desapareciendo. De esa idea surgió la exposición "Agua, la sangre de la tierra", una muestra fotográfica configurada como un viaje en 80 imágenes a través de los cinco continentes, seis países, en la que Valcárcel intenta mostrar el agua en diferentes estados, presentándonosla como un elemento vital que debemos "cuidar y proteger".

La exposición, que se inaugura hoy en el Centro Cultural Novacaixagalicia en Vigo, está dividida en tres partes diferenciadas. En ellas se muestran imágenes del río Lor en Galicia, los glaciares del Monte Cook en Nueva Zelanda, el río Ganges en la India, las plantaciones de arroz de Guilin (China), el río Níger a su paso por Mali y el chileno desierto de Atacama. Se trata de lugares donde la presencia o la ausencia del agua han determinado culturas, paisajes y ecosistemas característicos.

Pero la situación ya no es igual desde que Valcárcel tomó las fotografías. Esto se ve reflejado en las imágenes del río Lor a su paso por la provincia de Lugo, que querían mostrar la pureza del patrimonio gallego. Sin embargo, a día de hoy Valcárcel afirma que "lo hubiese utilizado como ejemplo contrario", ya que nos encontramos con "paisajes terroríficos" pues, según el fotógrafo, "creemos que nos sobra agua pero desde la administración y empresas privadas hay un descontrol anárquico sobre la utilización de estos recursos, que sirven para potenciar energías". Empresas foráneas explotan estos recursos de forma "denunciable". Con la inclusión del desierto de Atacama, la zona más árida del planeta, pretendía mostrar un estereotipo para que la gente fuese consciente de lo que puede ocurrir, un ejemplo para el que actualmente podría escoger Galicia, ya que "lo que hace cuatro años era un ejemplo a seguir ahora es todo lo contrario", asegura el monfortino.

La exposición tiene, según el autor, "un amplio abanico de posibilidades" ya que sirve didácticamente para que los más jóvenes le den importancia al agua ya que "son las próximas generaciones, las que van a cuidar o tener el acceso a este recurso", pero también hay un público más adulto que valora la estética o la temática.

Fotografía de denuncia

Manuel Valcárcel pretende demostrar en su próximo proyecto la excesiva utilización de recursos naturales y la dependencia de la energía. Para ello empezó un recorrido por Japón tras el tsunami que asoló la isla hace apenas unos meses. Además, el fotógrafo ha viajado a uno de los campamentos de refugiados de Túnez y Libia para retratar a los miles de desplazados del norte de África que se ven perjudicados por la constante lucha por el poder energético del petróleo.

Otro de sus proyectos es comparar el vaciado del embalse de Santo Estevo en el río Sil realizado el año pasado por Iberdrola con la construcción de la presa de Belo Monte en Brasil o los embalses hidroeléctricos de la Patagonia Chilena.