Manuel Rivas ha decidido revivir Ela, maldita alma. No hay resurrección sin reconvertirse, sin cambios. Es por ello que ha añadido dos nuevos relatos a la obra, cuya reedición por Galaxia presentaba ayer en Santiago de Compostela, rodeado de música.

- Ela, maldita alma se publicó en 1999 con 13 relatos. Con los dos nuevos de esta reedición rompe el número mágico y maldito.

-Sólo fui consciente hoy (por ayer) cuando me preguntaron en una entrevista cuántos relatos eran. Fui un poco atrevido en su momento. Este es un libro con el que guardo una relación especial de aprecio. Es una obra de cuentos e historias en la que aparece lo más frágil de la condición humana, el alma. Alma es una palabra maravillosa que atraviesa los siglos; dice y no dice; es una palabra con enigma. Quizás sea uno de los libros que ahonda en lo más íntimo de los personajes.

-¿Qué nos puede desvelar del cuento “O misterio de Uz”?

-Es un cuento realista sobre el partido de fútbol. Es bastante rompedor. Está atravesado por rayos rompedores que entrarían en lo que hoy denominamos literatura de transgénero.

-Usted ya había elegido un partido de fútbol para el relato “El partido de Reyes”, del que se hizo un cortometraje que presentó en el Festival de Cans.

- “O partido de Reis”, sí; pero los dos casos son distintos. Uno tiene lugar en el extrarradio urbano; el otro en un lugar bravo de la costa (el de Ela, maldita alma). Sin embargo, los protagonistas encarnan de alguna manera lo invisible, el otro, la otra mitad marginada que agorma ahí justamente donde menos se piensa. En este cuento, es el balón donde está el alma.

-¿Y en “O espertar da criada”?

- El alma está en los pies. Vi ese cuadro en el Museo de Bellas Artes de Buenos Aires. Lo vi y quedé, como se dice, colgado y hechizado. Además, es una pintura que desde el primer momento cuenta una historia. No sólo tiene alma, sino aura, como diría Walter Benjamin. Es una obra con algo especial.

-¿Qué historia guarda?

-Ese cuadro (portada de la nueva reedición de Ela, maldita alma) causó batante escándalo a finales del siglo XIX. Al lugar donde se exponía, sólo tenía acceso la gente relacionada con el arte; pero no se le permitía el acceso a la gente común. El escándalo no venía dado tanto por una posición de puritanismo ante el desnudo; sino porque se consideraba que aquellos pies, algo deformes, no se correspondían con el canon de belleza. Esos pies son maravillosos, de una belleza deforme, ruda, que le da autenticidad a la obra.

-¿Por qué ha decidido engrosar Ela, maldita alma?

- Son cuentos recientes; siempre estoy escribiendo. Cada libro tiene su espacio y su memoria; pero sentía que este libro, Ela, maldita alma, necesitaba una segunda vida. La obra nació en 1999, después de Que me queres amor y O lapis do carpinteiro. Como pasa a veces en la naturaleza, hay plantas que crecen mucho pero otras, posteriores, quedan ensombrecidas. Pienso que esto le pasó un poco a Ela, maldita alma (consiguió tres ediciones). Yo considero que este libro contiene mucha semilla, una semilla que no brotó de todo. Cuando me hablaron de reeditar el libro, me alegró porque tenía nuevas historias que podían interesar a la gente de hoy. Son historias que tratan de esa condición más frágil de la condición humana.

-¿Cuándo fue usted consciente del alma?

-Esa sí que es una pregunta. Yo diría que el momento es cuando tú te ves en el lugar de otro; cuando tomas conciencia de lo que es otra persona. Al prestarle atención, parte de ti viaja a ella. Ves tu interior desde fuera, en otro cuerpo.