El conocido ingeniero aeronáutico que estuvo embarcado en la nave ‘Discovery’ y vivió en la Estación Espacial Internacional ha entrado de lleno en el mundo de la empresa como ejecutivo. Pedro Duque (Madrid, 1963) es desde 2006 director general de Deimos Imaging, una empresa situada en Valladolid que en 2009 puso en órbita el primer satélite español de observación de la Tierra que permite mejorar la agricultura, avanzar en la detección y el control de incendios, y velar por la salud de los bosques. Antes había pedido una excedencia en la Agencia Europea Aeroespacial aunque permanece preparado para vuelos especiales.

-¿Qué puede aportar un ingeniero aeronáutico y astronauta al mundo de la economía?

-En la Agencia Europea del Espacio o en la NASA, donde estuve de visita por proyectos conjuntos, aprendes después de veinte años lo importante que es alcanzar un alto nivel de exigencia profesional. Reclaman prestaciones muy altas a todas las personas. Todo el mundo tiene que estar atento a los pequeños detalles y no se puede dejar nada a la improvisación. Ese es el ambiente aeroespacial. Sin duda, ese carácter puede trasladarse al mundo de la economía y de la gestión. Hay que ser intolerante con la chapuza como lo es un astronauta.

-Trabajó en diversos países ¿Con qué cultura empresarial se queda a la hora de mejorar sistemas de gestión o de productividad?

-En Estados Unidos tienen actitud emprendedora y capacidad de mejorar. Siempre se busca otro sitio donde trabajar, donde poder ser más productivos. Los empresarios investigan maneras de producir. Eso les permite salir adelante. Es una cuestión de actitud. Las empresas tienen volumen y no se quedan en las mini empresas como en España. Están siempre dispuestos a dejar entrar accionistas externos en sus negocios, que aquí parece que nos quitan las ideas, pero no es así. Se aprende de otros. En España se enseña a buscar trabajo, en Estados Unidos a buscar a alguien con quien compartir una idea para poner en marcha un negocio.

-España también es un país deficitario en inversiones en innovación, investigación y desarrollo (I+D+i).

-Nunca se invierte suficiente. Sobre todo mucho menos que en los países nórdicos o en Alemania. No se gasta suficiente para salir adelante. Siempre hay que comparase con el que más pone y quien más resultados obtiene.

-¿Y en el sector privado?

-Hay que trabajar mucho en el sector privado. En Alemania toda empresa que tenga diez o doce trabajadores siempre está haciendo innovaciones con sus productos. Trata de innovar. Aquí nos acomodamos con los que hacemos. La cultura de la investigación y el desarrollo no está tan presente en España.

-Desde el espacio, ¿no se veía la burbuja, el inicio de la recesión económica en España y otros países europeos?

-No porque estuve en 2003 y todavía no había indicios. Estábamos en pleno desarrollo del maldito boom inmobiliario en España. Después de haber vivido en varios países ya me di cuenta de que la burbuja de la vivienda tendría que estallar. Daba miedo.

-¿Qué soluciones pueden aportar las nuevas tecnologías a la salida de la crisis?

-Solo aplicando nuevas tecnologías o tecnologías avanzadas se consiguen productos o servicios más competitivos. La única manera de ganar cuota de mercado de las empresas es hacer productos más competitivos, que se consiguen con la aplicación de nuevas tecnologías. Es lo que hace que las empresas resurjan, que saquen nuevos productos.

-Eso cuesta mucho dinero y pasamos una etapa de recorte del gasto público.

-Las decisiones complicadas y difíciles de tomar, que surgen cuando llegan las crisis, se toman mejor si las empresas están aplicando tecnologías avanzadas: sacan nuevos productos y vuelven al mercado. En medio de la crisis no se puede invertir porque no hay recursos suficientes. Hay que hacer antes los deberes.