Basta una hora para recorrer en autobús las 160 hectáreas de viñedo de Terras Gauda; visitar la bodega en la que cada año producen 1.500.000 botellas –parte de las cuales se distribuyen en 30 países– conocer todo el proceso de elaboración del vino y ser testigos del microclima que rodea a O Rosal. Sesenta minutos en los que el visitante puede tomar fotos del agradable paisaje que conforma O Baixo Miño y, según la bodega, al final del recorrido, catar las distintas variedades de vino protegido por el sello "Denominación de Origen Rías Baixas". Previa cita o no, dependiendo del lugar, pero siempre con el aliciente de "gratuito".

Una nueva forma de disfrutar del tiempo libre a través del ocio que se sirve en botella o, lo que es lo mismo, del enoturismo. Y, en concreto, de la oferta que se puede encontrar en la recién inaugurada "Ruta do viño de O Rosal". Un recorrido que abarca varias bodegas de la zona, como la ya citada Terras Gauda, Valmiñor, Santiago Ruiz, Lagar de Fornelos, Aldea de Abaixo SAT y Quinta Couselo; además de alojamientos, restaurantes y comercios, todos ellos situados en la zona de O Baixo Miño.

Carteles con verdín

En la carretera Tui- A Guarda todavía son visibles los carteles que se instalaron hace doce años para señalizar la "Ruta do viño Rías Baixas". La iniciativa surgió del Consejo Regulador Denominación de Origen de esta zona, pero no se materializó hasta el año 2005, cuando se creó la ruta del vino de O Salnés, con 60 kilómetros de longitud. En 2008 se decide ampliar el itinerario hacia la Comarca de O Baixo Miño, donde están enclavados los municipios de A Guarda, O Rosal y Tomiño. El nuevo recorrido, que abarca 34 kilómetros, se inauguró hace un mes y, aunque todavía es muy difícil calibrar el beneficio que aportará a la zona, los suscritos a la "Ruta do viño de O Rosal", confían en que el resultado será efectivo a largo plazo.

Divulgación turística

Ángel Baz, uno de los empresarios adheridos a esta subzona, diferencia entre la actual ruta y la que nombran los indicadores camuflados por el verdín: "Las señales llevan muchos años en la comarca pero no resultaban muy útiles ya que no había suficiente divulgación sobre la ruta a través de los agentes turísticos". "El nuevo trayecto todavía está en marcha pero se ha planteado muy bien y poco a poco obtendremos resultados", vaticina Baz. Él se "subió al carro" con los negocios que regenta en A Guarda, el restaurante- tapería "Arruaz", y la tienda "Alambique", donde se venden distintos productos relacionados con el mundo del vino.

Y este producto, referente de la gastronomía gallega en el mundo, es el que acapara toda la atención en las rutas que, con el paso del tiempo, se van abriendo paso en parte del territorio gallego. "El objetivo principal del recorrido es promover el vino, pero también el turismo de la zona", aclara Luis Cohen, asistente técnico de la ruta Rías Baixas. Propósito que los adheridos esperan conseguir pese a la crisis, tomando como referencia el "paseniño" que caracteriza a la forma de hacer de los gallegos.