“Todavía” no es Dan Brown, como ella misma dice, pero esta inglesa asesora educativa y psicoterapeuta especializada en hipnosis está haciendo sus pinitos con “Peregrinos de la herejía”, una obra que nació de su experiencia del Camino de Santiago y que suscitó polémica al defender que no es el Apóstol el que está enterrado en la basílica compostelana, sino que se trata, como sostienen algunos autores, del obispo Prisciliano, ejecutado por hereje hace 1.600 años por sus creencias gnósticas.

-¿Usted cree que es Prisciliano quien está enterrado?

-No lo sé. Nadie lo sabe, tal vez alguien del Vaticano. Yo creo que no es Santiago porque no tenemos evidencias. No hay nada sobre eso antes del siglo XII, y luego lo que hay escrito lo hizo la gente de Diego Gelmírez, que tenía sus propias razones para mejorar la ciudad de Compostela, que era rival de Toledo. Existe la posibilidad de que sea Prisciliano. Mucha la gente lo cree, pero nunca se podrá determinar quién es porque los restos son de la Iglesia Católica. Se hicieron investigaciones en los tiempos de Franco y se dijo que era Santiago, pero qué se podría esperar. Lo cierto es que hay más posibilidades de que Santiago no esté que de que esté.

-¿El concepto del Camino cambiaría?

-No, porque el concepto del Camino es de cambio individual e importa más el camino que la meta. Ese mito hasta ahora fue necesario para atraer el dinero de los peregrinos hasta Santiago.

-El Gobierno gallego confía en los beneficios económicos del Camino. ¿Es una moda o seguirá atrayendo visitantes?

-Las dos cosas. Es una moda. El Camino está de moda. Galicia está de moda. Pero eso no le resta importancia. El Camino no ha cambiado. La gente tiene las mismas razones para caminar.

-Su protagonista no sabía por qué hacía el Camino. ¿Y usted?

-Yo tampoco. Una pregunta que no les haces a los peregrinos es por qué caminan, porque no lo saben. Caminan para determinar por qué caminan.

-Critica en su libro el estado de los albergues o que las iglesias estén cerradas...

-Están cerradas casi todas. Si quiero un sitio para orar a alguien, a quien sea, ¿por qué no puedo entrar en las iglesias? Y los albergues municipales están casi siempre llenos y algunos de los privados cuestan mucho, igual que los menús. Es como una industria. Fue así antes, en los tiempos de Gelmírez. No ha cambiado. Si queremos que siga existiendo el Camino, necesitamos preservar los sentimientos más simples. ¿Se convertirá sólo en un negocio? En ese caso, perderíamos mucho. Por ejemplo, a mí el símbolo, el “Pelegrín”, me parece horrible.

-Cada uno lleva un libro dentro, dice usted. ¿Es así?

-Cada persona tiene un libro dentro, pero hay muy poca gente que pueda escribirlo y aún menos que pueda publicarlo. Incluso así, hay muchos libros publicados, pero pocos tienen éxito.

-Como Dan Brown. ¿El suyo se parece más a los de Brown o a los de Coelho?

-A Coelho. Dan Brown me gusta, sobre todo el primero, pero creo que mi libro es más profundo que el suyo, porque habla de Prisciliano, de la cultura celta y de la actualidad y tiene un misterio.