La monja francesa Marie-Simon-Pierre, de 45 años, afirmó ayer que su curación del Parkinson fue "obra de Dios" y se logró "a través de la intercesión de Juan Pablo II". Esta curación podría constituir el milagro que se necesita para que el difunto Pontífice pueda ser canonizado.

"Estoy curada, es la obra de Dios, a través de la intercesión de Juan Pablo II, es algo muy fuerte, difícil de explicar con palabras", declaró Marie-Simon-Pierre en una rueda de prensa celebrada en la sede de la diócesis de Aix-en-Provence. Los médicos le dianosticaron la enfermedad de Parkinson en junio 2001 y, según su propio testimonio, superó la enfermedad cuatro años después de manera inexplicable.

Marie-Simon-Pierre confirmó la información avanzada ayer por el diario francés "Le Figaro". Según ella, la noche del 2 de junio -el mismo día en que pidió a la madre superiora de la maternidad en que trabajaba que la cesara debido a la discapacidad- sintió "ganas de escribir", a pesar de que para ella "era muy difícil hacerlo". "A las cuatro y media de la mañana, me desperté y me levanté sin dificultad alguna", prosiguió. "Me había transformado, ya no era la misma", dijo Marie-Simon-Pierre con voz emocionada.