Este espectáculo de Serrat, que mañana estará en Córdoba en la gala de los Premios de la Música, en los que aspira a dos candidaturas por su último disco en catalán, "Mo", lo muestra solo en el escenario, únicamente acompañado por el pianista Ricard Miralles, tal como explicó hoy en una rueda de prensa.

El catalán afirmó que el Maestranza es el tipo de espacio "que más se acerca a lo idóneo, si es que existe" para hacer un concierto, "ya que no se pierde el gesto", y que este tipo de espectáculo, más íntimo que su anterior gira de "Serrat sinfónico", se debe a una necesidad de exhibirse.

Serrat dijo que tras su enfermedad "tenía una necesidad personal de saber cómo estaba, y por eso emprendí una gran gira", y añadió que a partir de ahora continuará ofreciendo conciertos de este tipo salvo algunas excepciones.

Una de ellas será la gira que comenzará en junio con Joaquín Sabina, de la que hoy adelantó que tendrá "mucho ritmo y mucha participación de la gente", y que cantarán juntos y por separado, cada uno sus propias canciones y también composiciones del otro.

También dijo, respondiendo a los periodistas, que no cree que se haya agotado la "fórmula" de los cantautores, y que el problema es que el panorama musical no muestra la realidad, y "tiene muy poco que ver con la creatividad y más con lo que los expertos en marketing creen que se vende".

Serrat, que se mostró muy contento por volver a Sevilla, contó que en la capital hispalense vivió uno de los momentos de su vida en los que "se dio cuenta de qué es el éxito de una canción", cuando escuchó a una banda de Semana Santa tocar "La saeta", de Antonio Machado, a la que él puso música.