Recalcó la psicóloga que el modelo que seguirán los niños será el que vivan en su familia, no el que les queramos enseñar. "El niño aprende por propia experiencia, lo que vive, no lo que oye. Si un padre no juega con su hijo cuando llega a casa porque está cansado por el trabajo ¿alguien cree que tendrá una buena imagen del trabajo ese niño? Y, otra cosa, nuestros mensajes educativos han de ser coherentes".

Para Ferrerós, hay al menos ocho claves de una infancia feliz, que sintetizó en una idea motor: practicar el optimismo. "Acostumbra a tus hijos a ver las cosas de forma positiva -dijo-, con gafas color de rosa. Sé solidario y compártelo con tus hijos. Colecciona pequeños grandes momentos y disfruta de ellos. Agradece las cosas a los demás con alegría, porque se contagia. Sintoniza la buena onda familiar, dedica tiempo a escucharles. Huye de las envidias, los celos y el miedo. El buen rollo genera buen rollo. Inunda tu casa de alegría y buen humor: las batallas de almohadas y cosquillas hacen auténticos milagros".

¿Cómo sacar el máximo partido a las posibilidades de tu hijo? A esa pregunta respondió que aceptándolo como era, reforzando sus logros y animándolo, reconociendo sus méritos, dándole seguridad y arropándolo con cariño...".