La intervención la llevó a cabo hace un mes la Unidad de Arritmias Pediátricas de ese centro hospitalario y según explicó hoy en rueda de prensa el doctor Josep Brugada, director del equipo quirúrgico que le ha operado, el niño se encuentra bien y ya puede hacer vida normal.

Brugada señaló que al niño se le ha aplicado una técnica que habitualmente se emplea para pacientes adolescentes y adultos, y que consiste en colocar el generador en la parte superior derecha del abdomen, el electrodo transvenoso a nivel subcutáneo, entre los dos arcos costales, y en suturar en el ventrículo izquierdo el electrodo para liberar el impulso eléctrico.

Tras señalar que menos del 1% de los desfibriladores automáticos que se implantan se hacen en niños, remarcó que con esta técnica se preserva el futuro del sistema venoso del pequeño y sus válvulas cardíacas.

José María y Ana, los padres de Adrià, estuvieron presentes en la rueda de prensa y comentaron cómo después de la operación, que duró unas tres horas, pueden vivir más tranquilos, ya que hasta que se le implantó el desfibrilador siempre estaban pendientes de que le diera un síncope que le podía conducir a una muerte súbita.

De hecho, Adrià, que es hijo único y vive con su familia en Sant Feliu de Llobregat (Barcelona), ya había sufrido dos síncopes graves que habían estado a punto de costarle la vida.

El desfibrilador automático está programado para actuar como sensor de los latidos cardíacos y utiliza un algoritmo para detectar determinados tipos de arritmias cardíacas.

Así, en caso de detectar una arritmia potencialmente mortal, el aparato es capaz de volver el ritmo cardíaco a la normalidad, a partir de una pequeña descarga eléctrica, evitando así la muerte del niño.

El niño ya puede hacer vida normal y corre y juega como cualquier otro pequeño de su edad, aunque deberá hacerse un seguimiento regular cada seis meses y pasar una prueba de desfibrilación anual.

La implantación de un desfibrilador automático es una técnica que se emplea en los casos de taquicardia espontánea y cardiopatía congénita cuando otros procedimientos, como la ablación cardíaca o la resección quirúrgica, no funcionan.

Estos dispositivos, además, almacenan información que el médico utiliza durante los seguimientos por programarlos según las necesidades precisas de cada paciente.

La Unidad de Arritmias Pediátricas de la agrupación sanitaria del Hospital Clínico-Hospital Sant Joan de Déu atiende más de quinientas consultas cada año y realiza alrededor de cien intervenciones para tratar y curar distintos tipos de arritmias cardíacas.

Según destacaron los médicos, esta unidad es una de las más activas en Europa y la más activa en España en cuanto al número de pacientes tratados mediante la ablación con radiofrecuencia de taquicardias.

Desde su creación en 1998 se han realizado un total de 512 ablaciones con radiofrecuencia de pacientes pediátricos y neonatos, y en el año 2002 se intervino a un paciente prematuro que sólo pesaba 1.520 gramos en el momento de la intervención y que continúa siendo el paciente más pequeño a quien se ha realizado una ablación con radiofrecuencia del mundo.

El 30% de las intervenciones de este tipo que se realizan en la Unidad corresponden a pacientes de fuera de Cataluña, siendo la Unidad de referencia por esta patología arrítmica pediátrica de muchas comunidades autónomas.