La delegada del Gobierno para el Plan Nacional sobre Drogas, Carmen Moya, advirtió ayer de que se ha detectado un adelanto en la edad media de inicio en el consumo de alcohol a los 13 años, así como una imitación del modelo anglosajón consistente en ingerir grandes cantidades en poco tiempo, aunque el verdadero problema, señaló, es la baja percepción de los jóvenes del peligro de sufrir lesiones cerebrales que conlleva.

Moya subrayó que hay evidencias científicas que apuntan que el consumo de alcohol en menores afecta al sistema nervioso central y provoca daños cerebrales que se traducen en problemas de concentración, olvido, pérdida de memoria, influye asimismo en su capacidad de actuación, además de generar lesiones en la hormona del crecimiento y en el sistema digestivo.

Sin embargo, alertó de la baja percepción de riesgo que existe entre los menores por el abuso de alcohol y drogas ya que el modelo de drogadicto que tienen es el consumidor de heroína, que se visualizaba hasta físicamente por el deterioro en el aspecto que presentaba y que además estaba asociado a ambientes marginales. En cambio, el consumidor actual es más joven, está integrado socialmente en el ámbito académico o laboral, es consumidor de varias sustancias y la ingesta se produce de forma intermitente vinculada al ocio.

Moya expuso que esta forma de consumir alcohol se ha "normalizado" entre los jóvenes ya que parece que su forma de divertirse sea siempre con la presencia de una sustancia adictiva", con el macrobotellón como máximo exponente.