Diversas organizaciones aunarán sus esfuerzos el próximo 24 de marzo, Día Mundial de la Tuberculosis, para combatir la amenaza internacional que representa una dolencia que, pese a parecer del pasado, ha resurgido con un tercio de la población mundial infectada.

Según datos difundidos por la OMS, la epidemia de tuberculosis alcanzó su pico en 2004, se estabilizó en 2005 y está a punto de empezar a remitir.

Sin embargo, la enfermedad aún mata diariamente a 4.400 personas, lo que supuso en 2005 un total de 1,6 millones de víctimas mortales, de las cuales 195.000 eran portadoras del VIH, y cada año la desarrollan 8,8 millones de personas, 7,4 millones de ellas en Asia y África subsahariana.

La tuberculosis amenaza sobre todo a la población más desfavorecida, ya que se asocia con la marginación, con la creciente inmigración y con el VIH, aunque cualquier persona puede contraerla.

En datos absolutos, según la Red Nacional de Vigilancia Epidemiológica, en 2004 Andalucía encabezaba la lista de casos (1.212); seguida de cerca por Cataluña (1.064), Madrid (684) y Galicia (623).

En cambio, en proporción al número de habitantes, Ceuta (46,28 casos por 100.000 habitantes) y Melilla (27,58) se sitúan en primer lugar, y País Vasco (24,98) y Aragón (23,19) en tercer y cuarto, respectivamente.

La Separ señala que, actualmente, España es, junto a Portugal, el país más afectado de la Europa occidental por la tuberculosis, a "gran distancia" de países como Alemania, Francia, Holanda o el Reino Unido.

Según el doctor Ruiz Manzano, jefe Clínico de Neumología del Hospital Universitario Germans Trías y Pujol de Badalona (Barcelona), "se estima que una tercera parte de los casos no se notifican", por lo que estás cifras son necesariamente más elevadas.

El profesor indicó que es "primordial" que el médico piense en la posibilidad de que haya una tuberculosis cuando se procede al diagnóstico, especialmente en pacientes con tos y expectoración de más de quince días.

Entre las enfermedades infecciosas, la tuberculosis es todavía la segunda causa principal de muerte entre los adultos en el mundo, con cerca de dos millones de fallecimientos cada año.

La ONG Médicos Sin Fronteras (MSF) señala que, incluso en condiciones óptimas de tratamiento, la medicación contra la tuberculosis resistente a múltiples fármacos (MDR-TB, en inglés) sólo tiene éxito en poco más de la mitad de los casos.

"La insuficiente investigación para desarrollar nuevas medicinas y métodos de diagnosis deja al personal médico sin herramientas para tratar la enfermedad, por lo que muchos pacientes desarrollan resistencia, independientemente de la calidad del servicio que reciben", señala MSF en un comunicado.

La organización médica internacional, que está tratando en la actualidad a más de 20.000 pacientes de tuberculosis en más de cuarenta países, ha apoyado desde 1999 el tratamiento de 570 contagiados con la cepa MDR-TB en Kenia, Uganda, Armenia, Georgia, Camboya, Tailandia y Uzbekistán.

"Sólo el 55 por ciento de estos pacientes completó el tratamiento, que dura entre 18 y 24 meses. El 45 por ciento restante no lo completó debido a que murió, no mejoró con las medicinas o abandonó el tratamiento por los efectos secundarios y otras dificultades para tolerarlo", puntualiza el informe.

Cuando el virus de la tuberculosis desarrolla resistencia a los fármacos habituales, sólo queda como opción el tratamiento con medicamentos antiguos menos efectivos que, además de ser mucho más caros, tienen compuestos tóxicos, lo que conlleva terribles efectos secundarios.

La situación es "particularmente alarmante" en aquellos casos en que las personas están infectadas por el virus de la tuberculosis y también por el de inmunodeficiencia humana (VIH), agrega MSF.