A pesar de las pesqueiras ubicadas en el río Miño son monumentos de una antigüedad fuera de toda duda no poseen ninguna protección legal. La protección como Bien de Interés Cultural en la categoría de Lugar de Interés Etnográfico está aún pendiente. Eso tendría menos importancia de no ser porque las eléctricas Fenosa -España- y EDP -Portugal- planifican en la actualidad tres saltos hidroeléctricos que anegarán todas estos pescos. De hecho la totalidad de las pesqueiras de Arbo son propiedad de la empresa eléctrica española desde los años setenta y los pescadores que las usan sólo son usufructuarios mientras no se hagan los embalses.