El estudio realizado por Inology recomienda a las empresas implantar sistemas de control para regular la duración y el número de veces que sale a fumar un trabajador. De hecho, una de las soluciones que se está generalizando es la implantación de dispositivos de huella digital, que registran todas las salidas y entradas de los empleados.

Muchas otras compañías, menos sofisticadas, utilizan una tarjeta para fichar que tiene que utilizar, obligatoriamente, el fumador cada vez que sale al exterior.

El informe asegura que el coste que representan los fumadores empieza a ser demasiado elevado para las empresas, por lo que considera que los sistemas de control de accesos se irán popularizando en el futuro para que los no fumadores no consideren las salidas de sus compañeros como un agravio comparativo.

El 75% de la plantilla que no tiene este hábito considera que no es justo que los fumadores aprovechen esta circunstancia para perder el tiempo y en un alto porcentaje creen que salen a fumar para evadirse de sus obligaciones aunque también reconocen que han salido ganando porque ahora no tienen que verse obligados a soportar los malos humos de sus compañeros. El Comité Nacional para la Prevención del Tabaquismo destaca que, desde que entró en vigor en España la normativa que impide fumar en el centro de trabajo, el pasado 1 de enero de 2006, son muchas las empresas que la acatan.