Según fuentes policiales, la mayoría de los falsificadores se mueven por Andalucía y Valencia, pero con el actual Código Penal en la mano es "muy difícil" detenerlos, indicaron a Efe estas fuentes.

En el Código Penal no figura por ejemplo como delito específico el expolio arqueológico, y las zonas más arrasadas en España son las mencionadas Valencia y Andalucía, además de Extremadura y Castilla- La Mancha.

Así lo confirmaron a Efe fuentes de la Brigada policial que persigue los delitos contra el Patrimonio Histórico Artístico y cuyos agentes tuvieron, en aquellos años, que intervenir en numerosas subastas, alertados por fundaciones o familiares de artistas como Saura, Mompó o Grau que veían como salían al mercado copias falsas de estos pintores.

Los inversores no quieren arriesgarse a comprar un óleo de un pintor conocido o consagrado, que luego resulte falso, y prefieren invertir en los valores nuevos, acudiendo a galerías o ferias.

Pero todavía hoy la policía lleva cabo alguna actuación que otra en este campo.

La última intervención se produjo hace apenas tres meses cuando iba ser subastado en Madrid un óleo del siglo XVIII, atribuido a Goya.

La obra, "Santos adorando al Santísimo Sacramento" fue vendido por uno de sus primeros dueños como una pintura sin autoría por un precio de saldo, cerca de 48.000 euros, y dos años después salió a subasta con un precio de salida de 1.200.000.

El caso, indicaron a Efe las citadas fuentes, está prácticamente cerrado y todo induce a pensar que ha habido "tentativa de estafa".

Picasso es otro genio de la pintura al que también recurren los falsificadores y hace unos años se vendió alguno en España, procedente de Colombia, según las mismas fuentes.

Se dice que hay tres grandes tráficos: el de drogas, el de armas y el de obras de arte, pero las fuentes de la citada Brigada policial no creen que esta últimas hayan sido utilizadas como pagos de grandes operaciones.

Tampoco suscribe la misma fuente la tesis de que hay conexiones con el tráfico de drogas, aunque señala que sí se dio una época en Colombia en que se afirmaba que los Botero circulaban como pago de cocaína.

En cuanto a la llamada ruta del expolio, España ya ha salido de la misma, pero sí la sufren países como Rusia o república Checa, o los vecinos Francia o Italia, donde la policía es muy activa.

En éste último país europeo se roban del orden de 200.000 piezas al año y los Carabinieri cuentan con una plantilla de 50 personas sólo para trabajar en su base de datos, que tiene registradas más de 6 millones y pico de piezas robadas.

Para hacerse una idea de esta magnitud, la base de datos española no llega a las 6.000 piezas.

Las obras van a donde está el dinero: Canadá, Japón, EEUU, y el norte de Europa, donde no tienen gran patrimonio.

En España, el problema que hay ahora es dar salida a las piezas robadas, porque ya no hay anticuarios que se arriesguen a comprar una obra de origen dudoso, añadieron las mismas fuentes.

El citado auge de las falsificaciones de cuadros se vive ahora en el campo de la arqueología, donde se pueden encontrar un sinfín de monedas, esculturas o vasijas romanas, todas ellas falsas.

Los vendedores alegan ante la policía que son reproducciones, pero se sabe que ante los clientes se presentan como piezas auténticas.

La mayoría de los falsificadores se mueven por Andalucía y Valencia, pero con el actual Código Penal en la mano es "muy difícil" detenerlos, indicaron a Efe estas fuentes.