El periodista recordó su nacimiento en una Málaga de 1892, entonces quinta ciudad de España pero sucia, llena de miseria. Sus estudios de Bachillerato y Magisterio en esa ciudad. El respaldo de sus padres, y el estímulo sobre todo de su madre, para que hiciera estudios de Derecho en tiempos en que apenas había mujeres en la universidad. Su traslado a Madrid en 1916 y su estreno, recién inaugurada, de la Residencia de Señoritas dirigida por María de Maeztu, montada al calor de aquella Residencia de Estudiantes que acogió a tantos notables de ese bullicioso primer tercio de siglo español.

"Tras colegiarse en 1924 como abogada -dijo-, se especializa en Derecho Laboral y políticamente se va decantando hacia posiciones republicanas. En 1930 defiende en un Consejo de Guerra a Álvaro de Albornoz. La aventajada alumna de Magisterio, la provinciana que llegó a Madrid desde una sastrería de Málaga para estudiar Derecho, la bibliotecaria de la Residencia de Señoritas, puesto con el que se ayudaba en sus estudios, se había convertido en 1930 en la abogada más famosa de España y con voz firme y sin titubeos hizo su intervención ante los perplejos jueces del Consejo de Guerra, que por vez primera estaban obligados a escuchar a una mujer como letrada. Su tesis convirtió a los acusadores en acusados y sentó a la Monarquía en el banquillo. Todos los acusados, caída la Monarquía, serían luego cargos altos de la Segunda República".