Según el portavoz, John Mann, el divorcio ha sido "por consenso" y la pareja se ha puesto de acuerdo en las condiciones económicas y en las garantías para el futuro de sus hijos.

El comunicado asegura que el divorcio no afectará para nada a los intereses del empresario, incluido el club Chelsea, de la primera división inglesa, de la que es propietario desde el 2003.

Abramovich, de cuarenta años, y su segunda esposa, ex azafata de Aeroflot de 39 años, con la que llevaba casado desde 1991, tienen cinco hijos.

Aunque no se han dado detalles sobre el acuerdo alcanzado, el hecho de que Abramovich se haya divorciado en Rusia significa, según los observadores, que el empresario, al que se calcula una fortuna de más de 16.000 millones de euros, ha salido seguramente mucho más beneficiado que si se hubiese divorciado en el Reino Unido.

Un divorcio a la inglesa habría supuesto una mayor amenaza para sus intereses económicos, ya que los tribunales británicos tratan por igual a los dos cónyuges a la hora del reparto de sus bienes.

La noticia del divorcio se produce después de que el diario británico "The Sun" informara de que Abramovich había sido visto paseando por París en compañía de la ex modelo rusa Daria Zhukova, de veinticinco años.

Abramovich ha insistido varias veces en que él y Zhukova son sólo amigos, y sus abogados amenazaron con actuar contra quienes publicasen las fotos que se tomaron de la pareja en la capital francesa.

El empresario ruso, considerado como el segundo hombre más rico del Reino Unido, hizo su fortuna explotando activos petroleros y del sector del aluminio de su país natal.

Durante algún tiempo gozó de la protección de Boris Berezovsky, uno de los magnates rusos que se hicieron con buena parte de las riquezas del país a precios de saldo tras la caída del comunismo.

Abramovich compró la participación de Berezovisky en el grupo petrolero ruso Sibneft y en la compañía aérea Aeroflot cuando Berezovsky se enemistó con el presidente ruso, Vladimir Putin.

En el 2003 se convirtió en propietario del Chelsea por 140 millones de libras y desde entonces ha invertido otros 440 millones de libras (unos 642 millones de euros más al cambio actual) en la cancelación de las deudas del club y la compra de jugadores.

El magnate ruso posee una casa valorada en unos 41 millones de euros en el barrio londinense de Belgravia, una mansión en el condado de West Sussex y un chalet de 15 millones de euros en St.

Tropez (sur de Francia), y es propietario de tres yates de lujo, dos aviones Boeing de los modelos 737 y 767 y toda una flota de automóviles.