Así, se espera que la declaración sea efectiva en cinco meses, ya que no hubo ninguna alegación al expediente, y la ciudad olívica dejará de ser la única urbe gallega que no tiene este grado de protección, al tiempo que se reconoce el valor de un conjunto de elementos singulares de su barrio histórico, tanto arquitectónicos como ambientales o de ordenación territorial.

Esta declaración supone que las administraciones implicadas y los particulares deberán cooperar en la conservación y potenciación del ´Casco Vello´ de Vigo, en la protección de la zona histórico-artística como los monumentos declarados, y de otras zonas susceptibles de reconocimiento, como el entorno de la Colegiata, el barrio del Berbés, la Herrería, o el barrio del Castillo.

De hecho, en la declaración también se reconoce un área de transición denominada ´zona de respeto´, que abarcaría el resto del ámbito del Plan Especial de Protección y Reforma Interior (PEPRI) del casco viejo, incluyendo el borde marítimo, el barrio del Cura, la Panificadora, la Praza do Rei, o el propio Ayuntamiento.