Cientos de miles de jóvenes asisten desde ayer en Colonia a la XX Jornada Mundial de la Juventud, donde mañana se reunirán con Benedicto XVI, que realizará su primer viaje al extranjero desde que fue elegido Papa, precisamente a su Alemania natal.

Oficialmente, los jóvenes inscritos son 400.000, según dijo el presidente del Pontificio Consejo para los laicos, monseñor Stanislaw Rylko, en una entrevista a la cadena católica Telepace, pero los organizadores esperan muchos más, hasta 800.000 -procedentes de 200 países- el día de clausura de la Jornada.

Los actos costarán unos 100 millones de euros, un 40% sufragado con las participaciones de los peregrinos, un 15% por parte de las administraciones y patrocinadores y un 30% por parte de la Iglesia Católica alemana. Los organizadores cuentan con 25.000 voluntarios y tienen previsto servir 6,2 millones de comidas. Los peregrinos pagan entre 40 y 169 euros (en función de si requieren o no alojamiento) por asistir.