Efe / ciudad del vaticano

El Papa ha animado a los jóvenes a que se esfuercen por descubrir qué es lo esencial en la vida y ha apuntado que no son los objetos materiales que se pueden adquirir, al tiempo que ha pedido a los europeos que recuperen la raíz cristiana de su civilización.

Radio Vaticana emitió ayer la primera entrevista concedida por Benedicto XVI desde su elección, el 19 de abril pasado, y que se centra especialmente en la Jornada Mundial de la Juventud, que tendrá lugar la semana que viene en Colonia (Alemania) y contará con la presencia del propio Pontífice entre el 18 y el 21.

La sede de ese encuentro fue establecida hace tres años y en la entrevista el Papa se muestra feliz por el hecho de que el primer viaje al extranjero sea a su tierra, pero señala que él nunca hubiera elegido su país para ese acontecimiento.

Otro elemento de satisfacción lo encuentra en que la cita sea con los jóvenes: "Es siempre bonito, porque ellos tienen muchos problemas, pero llevan consigo mucha esperanza, entusiasmo y expectativas. De una reunión con ellos se sale más alegre y abierto".

Benedicto XVI pretende trasladar a sus interlocutores en Colonia la idea de que es preciso identificar lo esencial en la vida, que "no puede ser todo lo que tenemos y podemos comprar".

Expresó, no obstante, su creencia de que entre los jóvenes se difunde la sensación de que todas las diversiones con que cuentan y el mercado construido sobre el tiempo libre no son la base de la existencia humana.

Aseguró que los jóvenes deben todavía aprender a vivir la vida y a descubrirla por sí mismos y les pidió que actúen con sabiduría, que ayuda a interpretar el mundo y consiste "en reconocer lo esencial de la vida, cómo ser persona y construir el futuro".

En ese contexto, una reunión como la de Colonia permite que personas que proceden de varios continentes intercambien experiencias y puntos de vista, lo que aporta una vertiente del ecumenismo, según declaró Raztinger a la emisora de la Santa Sede.

Su deseo es que de la ciudad alemana "salga un viento de nueva fe en la juventud de Europa, un continente viejo necesitado de un impulso nuevo".

"No hay que mirar sólo lo que hay de enfermo y cansado en la historia europea", pese a que el continente esté "en una fase de auto-conmiseración y auto-condena".