22 de febrero de 2015
22.02.2015
In memoriam

Un renovador de la vela gallega

22.02.2015 | 03:52
Rafael Olmedo, expresidente del Monte Real de Baiona. // FdV

Ayer, a las seis de la tarde, en el Centro Medico Povisa, conocíamos con profunda tristeza la noticia del fallecimiento de Rafael Olmedo, tras 99 años de fecunda existencia. La onda de dolor se extendió rápidamente por toda la ciudad y por la comunidad náutica de toda España.

Si a los hombres se les conoce por sus obras, también se les conoce por el número de amigos con que cuenta. Muy pocos gallegos e incluso muy pocos españoles gozaron de tanta popularidad y cariño entre la comunidad náutica. Con una ejecutoria personal tan dilatada, fecunda y entrañable, pocos ostentan tantos méritos y reconocimientos.

Por encontrarme bajo los efectos de la emoción, no es el momento para hablar en esta crónica de alcance de una personalidad tan dinámica y sugestiva como la de Rafael Olmedo Limeses. Tampoco resultaría fácil condensar, en pocas palabras, la magnitud polifacética de este ilustre pontevedrés de nacimiento y vigués de elección.

Baste traer a colación como antecedente su arribada, hace 43 años, a la Presidencia del Monte Real Club de Yates de Baiona y su dinamizadora influencia en la vela deportiva de Galicia.

Era necesario que un hombre de sus cualidades se comprometiera con el mundo de la vela marítima, para renovarla y abrirla a todos los meridianos, imprimiéndole una dimensión mucho más global y popular.

Desde la presidencia del Club de Yates de Baiona, con visión lúcida y valerosa, Rafael ha sido "timonel" principal del más acelerado proceso de expansión de la actividad náutica que se ha registrado en Galicia.

Merced al nuevo rumbo que supo marcar, convirtió al MRCYB en una moderna base náutica y en una de las industrias locomotoras del turismo de la vieja Erizana.

Me resulta difícil y doloroso escribir sobre el amigo, el camarada, el viejo compañero de tantas singladuras personales, empresariales y náuticas.

Rafael a simple vista era un hombre corriente, normal, humilde, pero detrás de su apariencia sencilla, había mucho más.

Incansable trabajador, con profundo e irrenunciable sentido del humor ante cualquier circunstancia. Recuerdo que con motivo de la semblanza necrológica que publiqué en estas mismas páginas, con motivo del fallecimiento de nuestro común amigo Francisco de Sales, me llamó para decirme que lo escrito le había gustado mucho y que llegado el caso, quería que hiciera otro "in memoriam" dedicado él. Hizo una pausa y añadió: "Mira, pensándolo mejor, puedes ir escribiéndolo ya y así la vemos juntos, y yo me quedo más tranquilo". Sabía siempre reírse de sí mismo, antes que de los demás.

Bajo su acicalada "fachenda", se escondía un hombre poco común, yo diría "todo un hombre", o lo dicho por nosotros "un home de corpo enteiro".

A su faceta de empresario a la vieja usanza, con apuesta clara por la economía real, el desarrollo y el progreso, de su amada Galicia, hay que añadir su permanente sensibilidad artística. Amigo en Pontevedra de Castelao, en Vigo de Laxeiro, Prego de Oliver, Colmeiro, Maside, de Celso Emilio, de Méndez Ferrín, etc. Generoso mecenas de su compadre, el acuarelista Rafael Alonso. Accionista fundador de Editorial Galaxia, en los tiempos difíciles y comprometidos.

A pesar de su dilatada vida, no paró hasta el último momento. Aun así, su fecunda existencia resulta más intensa que extensa, con fértiles incursiones, en innumerables campos. Gran precursor e impulsor de la industria textil gallega y promotor de importantes industrias avícolas.

Nada humano le fue ajeno, nada bello le fue extraño; erudito jardinero y horticultor, nos deja en Samil, en la finca "O Zurrican", un singular y poli-varietal jardín, amorosamente cultivado por el mismo. Fue amigo y colega del inolvidable paisajista Francisco de Sales.

Estaba escrito en el destino de Rafael su irrenunciable condición de hombre bueno, generoso y alegre. Regalías con las que siempre obsequió e hizo feliz a sus innumerables amigos.

Pranto

Hoxe na data magoante, do pasamento de Rafael, colectivamente choramos dende o fondal dos nosos corazóns a o vello e fraternal amigo, que nos ven de deixar pra sempre.

Son amigo de Rafael Olmedo, dende hai máis de medio século. Confeso, por tanto, que estas verbas de lembranza non poden ser frías, nin desapaixoadas, por ter eu sido o primeiro mariñeiro do seu navío. Un navío, o do Club de Iates de Baiona, co seu mensaxe renovador e ecuménico, chamándose: Bermudas Race, Lymintong Baiona, Copa América, Admirals Cup, Circuíto Internacional Mach Race ou Volta o Mundo Galicia-Pescanova, que reabriron pra Baiona as rotas descobredoras da Pinta.

Os membros da Xunta Directiva do Club de Baiona, nesta hora chea de tristura, queren facerlle chegar a súa dona Mari Alonso e a os seus fillos o agarimo mais quente e mais afervoado.

Elizabeth, meu fillo Valente, que de algún xeito tamén foi seu fillo e Sabeliña, queren partillar ca benquerida familia Olmedo o fondo dor que nesta hora sentimos.

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