18 de febrero de 2015
18.02.2015

Los riesgos del "nativo digital"

Expertos de EE UU y Japón avisan de que tabletas y móviles inteligentes en menores de 3 años afectan al desarrollo "social y emocional" -Dificultan el aprendizaje, alertan pediatras y pedagogos gallegos

18.02.2015 | 04:08

Ver a niños que aprenden a pasar las fotos en una tableta casi a la vez que dan sus primeros pasos o a pequeños que se entretienen durante el viaje en coche con los videos o juegos del móvil de papá es cada vez más frecuente, pero los expertos alertan de que puede afectar a su desarrollo.

Médicos de EE UU y Japón alertan de que el uso habitual de estos aparatos antes de los 3 años afecta "al cerebro" y al desarrollo "social y emocional" de los pequeños. Pediatras y pedagogos gallegos también aconsejan retrasar el uso de estos aparatos ya que creen que puede dificultar el aprendizaje normal del niño -que en esa primera fase debe ser "tocando y experimentando" con los objetos de su entorno- e impedir que, de mayores, toleren bien la frustración.

Ser un nativo digital puede pasar factura si el contacto con tabletas y teléfonos inteligentes es habitual antes de los tres años. Pese a que cada vez es más frecuente ver a niños que apenas hablan pero saben perfectamente cómo pasar de una foto a otra en la tableta o pequeños que se entretienen en el coche o en la sala de espera del médico con los juegos o vídeos del móvil de sus padres, los expertos sostienen que estos hábitos pueden ser perjudiciales para el desarrollo "social y emocional" del menor.

Científicos de la Universidad de Boston acaban de publicar un artículo en el que alertan de que el uso de dispositivos electrónicos por parte de menores de 3 años puede afectar "a su cerebro", algo que ya denunció la Asociación Japonesa de Pediatría en 2013. Médicos y pedagogos gallegos reconocen que aunque todavía no hay estudios concluyentes, no es conveniente que niños tan pequeños manejen estos aparatos. "Lo ideal es que no se utilicen estos dispositivos antes de los 5 años porque afectan a su aprendizaje, merman su creatividad...", señala la presidenta de la Asociación Galega de Pediatría de Atención Primaria, Teresa Valls. Desde la Asociación Profesional de Pedagogos de Galicia (Apega) van más allá y creen que tabletas y smartphones no deberían utilizarse hasta "los 7 u 8 años".

Para unos y otros la clave de retrasar el uso habitual de estos aparatos radica en que durante los primeros años de vida el cerebro aún se está desarrollando y es clave toda la información que se adquiera en esta etapa. "Hasta los 5 años, el cerebro no adquiere el 90% de su tamaño y es una época de gran neuroplasticidad, es decir, lo que se aprende a estas edades queda para siempre. Es la etapa de adquisición de conocimientos, en la que se perfila la personalidad, la capacidad de autocontrol, etc...", indica la pediatra Teresa Valls. Una idea que comparte el presidente de Apega, José Manuel Suárez: "Durante los primeros años de vida las estructuras básicas del cerebro maduran de forma muy rápida, por lo que hay que aprovechar ese momento (entre los 0 y los 6 años) para que se establezcan las bases de aprendizajes posteriores".

Una teoría que en la práctica se traduce en que durante los primeros años, el niño debe aprender "tocando y experimentando". "Tiene que aprender a tocar las diferentes formas, volúmenes y texturas de los objetos de su entorno porque si no lo hace no sabrá operar con ellos de la forma adecuada ni dispondrá de un tacto fino, presión y manipulación correcta", señala el pedagogo José Manuel Suárez, quien añade: "Lo mismo ocurre con la coordinación motriz o cualquier otra función espacio-temporal". Son conceptos que el pequeño aprende mediante la experiencia y el contacto con su entorno y no a través de una pantalla.

El peligro de abusar de las nuevas tecnologías en el ocio de niños tan pequeños está, según los expertos, en que su cerebro no es capaz todavía de apreciar las diferencias entre el mundo virtual y la realidad. "Ellos darán por obvio cosas que a nivel práctico no lo son. Por ejemplo, para un adulto pasar el dedo por la pantalla es simplemente trasladar una imagen, pero para un niño es como cambiarse de un mundo a otro. El adulto comprende que nada ha cambiado en su entorno, pero para el niño es como si hubiese cambiado y hará lo mismo cuando una cosa no le guste, pensando que pasando el dedo cambiará", señala Suárez. "El estímulo de tocar con el dedo les dificulta razonar sobre lo que están viendo, las imágenes pasan muy deprisa y todo esto les puede llevar en el futuro a tener problemas de concentración, de asimilación", añade la pediatra Teresa Valls, quien cree que siempre es mejor "contarles un cuento, donde tienen tiempo a asimilar las imágenes y razonar, que no a través de un dispositivo virtual".

El estudio de la Universidad de Boston va en la misma línea ya que los expertos advierten de que el sistema de uso de las tablets y smarphones -arrastrar con el dedo- "puede dificultar la compresión de esos menores de conceptos que requieran de deducción y lógica como matemáticas u otras ciencias". Además advierten que también puede afectar a su "desarrollo motriz al sustituir a actividades manuales que son importantes para el aprendizaje".

Más allá de los problemas que estos dispositivos pueden provocar en el correcto aprendizaje del menor, los expertos también advierten de los riesgos a nivel social y emocional. "Esta tendencia a que para que el niño no llore o se entretenga le dejo el móvil puede suponer un problema en el futuro porque el pequeño tiene que aprender a autocontrolarse, a desarrollar mecanismos para cuando algo no le gusta. De lo contrario no será capaz de tolerar la frustración de mayor", señala la pediatra Teresa Valls. "No es nada aconsejable, por ejemplo, llevar instalados en el coche aparatos táctiles para que ellos niños se entretengan en el viaje porque después siempre buscarán una distracción que él pueda controlar antes que juegos sociales con sus amigos a los que no siempre podrá controlar", indica José Manuel Suárez.

Pediatras y pedagogos gallegos recomiendan que el uso de los niños se retarde. "Hasta los cinco, una vez en la edad escolar ya se pueden utilizar con fines didácticos, pero antes su uso debe ser algo puntual", dica Valls. Más drástico es el pedagogo gallego José Manuel Suárez: "No deben usarse hasta los 7 u 8 años, cuando los niños ya hayan establecido conductas oportunas con su entorno social, emocional, intelectivo y práctico".

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