21 de noviembre de 2014
21.11.2014

El poder de los Alba en Galicia

» La familia ducal posee una fortaleza en Castro Caldelas y tres castillos en A Coruña » Cedió al Estado los de Verín y Monforte » Carlos Fitz-James, nuevo conde de Lemos

21.11.2014 | 04:02
Castillo de A Nogueirosa o de los Andrade, en Pontedeume. // FdV

La duquesa de Alba, Cayetana Fitz-James Stuart, deja tras de sí un patrimonio de incalculable, que en Galicia aglutina una fortaleza y tres castillos. La imponentes fortaleza de Castro Caldelas, en Ourense, así como los castillos de Moeche, Narahío y los Andrade, en la provincia de A Coruña. También se incluyen las llamadas Cuevas de Doña Urraca, restos de una primitiva fortaleza en Salvaterra.

El más antiguo de estos monumentos es la fortaleza de Castro Caldelas, erigida en el siglo X sobre un anterior asentamiento celta, que pasó a manos de la Casa de Alba en 1794. La otra fortaleza que la Casa de Alba poseía en Galicia, la de Monterrei, que Otero Pedrayo bautizó como "la acrópolis de la hidalguía", fue cedida al Estado y traspasada en 2009 a la Xunta, que proyecta no sin polémica convertirla en un hotel de lujo. También se deshicieron de la Torre del Homenaje en Monforte, traspasada en 2003 a Turespaña y del castillo de Vilalba, que es parte del parador de turismo desde los años 60.

El castillo de los Andrade, también llamado de A Nogueirosa, en Pontedeume, de 1337, que no debe confundirse con la torre del centro de la villa, se encuentra en las afueras y prácticamente en ruinas a las afueras y fue construido en 1337. El castillo de Moeche, del siglo XV, fue un referente de las guerras irmandiñas, al igual que el de Narahío, en San Sadurniño, de la misma época, que perteneció a Pedro el Cruel.

Las publicaciones especializadas especularon durante años con la fortuna de la ahora fallecida duquesa, pero estos cálculos tropezaban siempre con la complejidad del valor de este tipo de propiedades, que en muchos casos están sujetas a convenios de gestión con entidades públicas, como ocurre en Galicia con la Xunta o diversos ayuntamientos en los que se asientan las fortalezas y los castillos. La publicación británica Eurobusiness fue la primera en aventurar un cálculo, cifrado en 600 millones de euros, que la arquetípica Forbes dejaría después en pañales con una estimación de 2.500 millones.

El grueso de sus propiedades en Galicia pertenece a la Fundación Casa de Alba, creada en 1975. Tras el fallecimiento de la duquesa, el testamento establece que la gestión y disfrute de estos bienes van aparejados con el título nobiliario, que corresponde a su primogénito, Carlos Fitz-James Stuart y Martínez de Irujo. El hijo mayor de Cayetana heredará también el título nobiliario de conde de Lemos, el de mayor relevancia histórica en Galicia, aunque el más antiguo es el del condado de Trastámara. Los castillos que heredará Carlos Fitz-James Stuart en Galicia no se pueden vender sin la aprobación expresa del Ministerio de Cultura y la Xunta, ya que están protegidos por las leyes de Patrimonio Histórico y Fundaciones.

La relación de la Casa de Alba con sus propiedades en Galicia es escasa. La administración del usufructo de los castillos fue cedida temporalmente a la Xunta en 1981 a la Xunta, tras un acuerdo en el que también intervino el entonces delegado del Gobierno, Domingo García-Sabell.

Una década más tarde de la cesión a la Xunta se firmaron otros convenios específicos de gestión y conservación con la Casa de Alba por parte del Ayuntamiento de Castro Caldelas, en 1991 y con una duración de 50 años, y con los municipios de Moeche y San Sadurniño, en 2006, con un horizonte de 30 años. Carlos Fitz-James acudió en 2007 a la inuguración del edificio restaurado en Moeche.

La propiedad por la Casa de Alba de estos relevantes estandartes del patrimonio histórico gallego no está exenta de polémica. Diversas voces han planteado en reiteradas ocasiones que esta propiedad se traspase a la administración autonómica gallega, en especial la fortaleza de Castro Caldelas, debido a la inversión pública en su conservación. La Casa de Alba sí acometiópor su cuenta obras de acondicionamiento en el castillo de los Andrade.

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