16 de octubre de 2014
16.10.2014

Manuel Fernández Padín: "Decidí colaborar con la Justicia cuando los Charlines me dejaron tirado"

El testigo de cargo de la operación 'Nécora' presenta su libro en Vigo

16.10.2014 | 01:48
Manuel Fernández.

El hombre que delató a los Charlines, uno de los clanes históricos del narcotráfico gallego, presenta a las 20 horas de hoy en Vigo un libro de memorias, "Dejadnos vivir". La obra toma su título del nombre de un equipo aficionado de fútbol en el que jugó el propio Fernández Padín en su Vilanova de Arousa natal a principios de la década de los 80. Estaba formado por 10 jóvenes de unos 20 años, de los cuales solo quedan vivos tres. El resto falleció de sobredosis de heroína, sida u otras graves dolencias vinculadas a la droga. En "Dejadnos vivir", que edita Hércules de Ediciones, habla de su juventud, de por qué empezó a trabajar para los Charlines y de las razones que le llevaron a testificar contra ellos. Un relato duro que los lectores podrán conocer en la presentación de la Casa del Libro de Vigo, prevista para las ocho de la tarde.

-¿Por qué empezó a trabajar para los Charlines?

-Yo tenía mucha relación con Manolito Charlín, que era más o menos de mi edad y que a veces andaba con mi pandilla de Vilanova. Lo que yo ansiaba era conseguir dinero para ir al mejor psiquiatra porque me encontraba mal y pasaba mucho tiempo sin salir de casa. Él me dijo que hablase con su padre y le pedí trabajo para las fábricas, pero me contestó que el mejillón estaba muy mal y que no lo tenía. Entonces le dije a Manolito que me avisase cuando tuviesen una descarga de tabaco. Y lo hicieron, pero cuando fui a la primera descarga vi que no era tabaco, sino hachís. La segunda vez me esperaba hachís, pero me encontré con que era cocaína, y en ese momento me entraron muchos remordimientos. La verdad es que ni me imaginaba que los Charlines pudiesen traficar con cocaína.

-Le entraron remordimientos, pero llevó cocaína en una bolsa al centro comercial de A Barca, en Pontevedra.A raíz de esa acción le detuvieron. Muchos habrán creído que declaró contra los Charlines para evitar la cárcel.

-Muchos lo piensan, sí, pero no es verdad. Ya antes había salido en la Televisión de Galicia diciendo que era narcotraficante y que había participado en una descarga de cocaína en Muxía. Ya entonces quería alertar a la sociedad del peligro de la cocaína y del narcotráfico. Pero la gota que colmó el vaso fue cuando los Charlines me dejaron tirado. Cuando me detuvieron no me mandaron ningún abogado ni me pagaron para que yo pudiese contratar uno. Durante tres días y tres noches me interrogaron y no dije nada, pero al ver que una organización poderosa que tenía medios para ayudarme me abandonaba decidí hablar.

-¿Temió por su vida?

-Después de la Nécora, sí, muchas veces.

-¿Sigue asustado hoy en día?

-No sé si se puede decir así, pero desde luego no me iría a vivir a Vilanova o a Vilagarcía como si no hubiese pasado nada, ni podría salir a pasear de noche en esos sitios. Y no solo por los Charlines, porque he implicado a más gente.

-¿Se arrepiente de haber colaborado con la Justicia?

-No me arrepiento por el bien que le hice a la sociedad al declarar. Pero si valoro lo que hicieron las autoridades conmigo sí que pienso que no volvería a colaborar con ellos. Baltasar Garzón y Javier Zaragoza me traicionaron.

-¿Qué le prometieron?

-La Policía Judicial vino a buscarme a Burgos de parte de Garzón y me dijeron que se iban a hacer cargo de mí de por vida. Luego me prometieron lo mismo los comisarios de la Policía Nacional, y tanto Garzón como Zaragoza nos dijeron infinidad de veces (incluye al otro narco arrepentido, Ricardo Portabales) que estuviésemos relajados, que nuestra situación se arreglaría para siempre. Zaragoza nos dio su palabra de que nos protegerían y nos darían una asignación o empleo de por vida.

-¿Y qué pasó después?

-Que nos retiraron la asignación y la protección hace unos tres años.

Compartir en Twitter
Compartir en Facebook