10 de diciembre de 2013
10.12.2013
Bicentenario

El maestro de la Orquesta Ibérica

El vigués Germán Lago Durán, genial músico y director, fue admirado por grandes compositores y críticos de su época

13.12.2013 | 10:18

"Pero, ilustre músico ¡Usted no es un Lago, usted es un mar: el Pacífico". Tales fueron las palabras que empleó el célebre músico y compositor Joaquín Turina para definir a Germán Lago Durán en un artículo publicado en la revista "Dígame" el 7 de octubre de 1940, tras haber asistido a un concierto de la Orquesta Ibérica, dirigida por este vigués de cuna y gondomareño de adopción, cuya memoria, lamentablemente casi olvidada, se ha propuesto rescatar su sobrina-nieta María José Esperón con motivo del bicentenario de su nacimiento (Vigo, 10 de octubre de 1883) y al cumplirse, el próximo día 19 de diciembre, 46 años de su muerte. Nos aconseja María José que, a la hora de hablar de su tío-abuelo, no olvidemos decir que "su familia era muy humilde, realmente pobres". Sin embargo, era tanta la vocación musical que aquel niño atesoraba que, para aprender solfeo, no dudaba en hacer casi a diario el camino de Gondomar (donde residía) a Baiona (para recibir las clases)...¡andando! Sus profesores estaban también asombrados por la capacidad intelectual de Germán -que llegaría a dominar nueve idiomas- y en vista del empeño que ponía en su vocación, le regalaron una bicicleta para hacerle más llevaderas sus idas y vueltas entre las dos villas del Val Miñor.

De su talento se percató también el propio Ayuntamiento de Vigo, que le pensionó para que perfeccionase sus estudios en Madrid. Y a fe que el joven Germán no decepcionó: a raíz un examen realizado por el Conservatorio madrileño para una plaza de profesor de violín no solo obtuvo la calificación máxima, sino también una beca para proseguir sus estudios en Francia. De esa época datan dos de sus primeras obras, "Labranzas" y "Fillo meu".

En 1911 formó la Orquesta Mandolinista Española, constituida por instrumentos de púa, guitarra y piano. Una grave enfermedad le obligó no ya solo a renunciar a su plaza de profesor de violín sino también a disolver la orquesta y regresar a Galicia. Pero un año después retorna a la capital de España para, tras la organización de la Orquesta del Centro Hijos de Madrid, fundar, en 1928, la que sería su agrupación más emblemática: la Orquesta Ibérica, compuesta por cincuenta profesores bajo su dirección y que celebró su concierto de estreno el 1 de abril de 1929. Al año siguiente, y mientras continuaba al frente de la Ibérica, Germán Lago se hizo cargo de impulsar el exitoso Cuarteto Aguilar.

La actividad de la Orquesta Ibérica se tuvo que interrumpir durante la guerra civil, y cuenta María José Esperón que, con el triunfo de los nacionales, su tío-abuelo recibió una propuesta para que la Ibérica se convirtiese en algo así como la orquesta oficial del Movimiento. Pero Lago rechazó aquel ofrecimiento alegando que la orquesta no se había concebido para servir a causas políticas, sino "solo para hacer música". Bajo este argumento se escondía, lógicamente, la escasa simpatía que el maestro sentía hacia el nuevo régimen, y la poca gracia, por no decir ninguna, que le hacía tener que dejar en manos de Falange Española las directices del elenco.

Prestigio internacional

La negativa de Germán Lago habría de suponer, a medio plazo, la extinción de la Orquesta Ibérica ante la falta de recursos económicos pero, durante varios años, el director y sus músicos pudieron continuar su trayectoria gracias a las aportaciones de mecenas como el infante José Eugenio de Baviera, quien intercedió ante el ministro de Educación y Ciencia Ibáñez Martín para que se le concediese una subvención de 600.000 pesetas en 1949. A esa altura la Ibérica era seguramente la orquesta española con mayor prestigio internacional, con la particularidad de que su especialidad era precisamente esa: la música española. No es de extrañar que uno de los elogios proviniese de Karl Wecher, director del Hollywood Bowl, uno de los locales de conciertos más importantes del mundo quien, después de asistir a un ensayo de la Ibérica, a su regreso a Los Ángeles declaró que de su visita a España se había llevado dos grandes impresiones: la colección de Stradivarius del Palacio Real y la Orquesta Ibérica de Madrid.

Por otra parte, en algunos de los programas de los conciertos de la Ibérica que aún se convervan se pueden leer textos como este: "El maestro Germán Lago es la personalidad más relevante y de mayor solvencia artística en el campo de los instrumentos llamados españoles".

Multiinstrumentista, compositor, magnífico cantante (quienes lo escucharon decían que incluso podría haber hecho carrera en esta faceta) y gran director, Germán Lago Durán, amigo de Reveriano Soutullo, es también autor de un pasodoble que si el ponteareano dedicó a su villa natal, el "Ponteareas" , el vigués lo quiso hacer a la de su adopción, Gondomar. El pasodoble "Gondomar" fue estrenado el 5 de abril de 1936 en el Parque del Retiro de Madrid, en el transcurso de un concierto con anécdota incluida, pues el que era director titular la Banda Municipal de Madrid, José María Martín Domingo, cedió la batuta al músico gallego para que éste dirigiese a la Banda que interpretaba por primera vez esta pieza.

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